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lunes, septiembre 12, 2016

Willie Nile, la pasión por el rock

Ya han pasado 4 días desde el fantástico concierto de Willie Nile en Bilbao, pero no quisiera dejar de escribir unas líneas que recuerden una fiesta por todo lo alto como fue el concierto de Willie.

Y eso que tengo que reconocer que no soy un gran conocedor de la obra de este trovador neoyorquino. De hecho el único disco que había escuchado era el excelente House of thousand guitars, que se editó en 2009 y tras el cual ha publicado otros 5 discos de estudio, el último de los cuales World War Willie era el que venía a presentar en esta gira.

Pero la verdad es que la carrera de Nile es peculiar. Autor prolífico, nunca ha alcanzado un gran éxito internacional, aunque en la red se le puede ver tocando acompañado de músicos famosos como Bruce Springsteen y otros. Su presencia por Europa ha sido constante en los últimos años, pero en muchas ocasiones ha viajado en solitario para tocar con músicos locales.

En cualquier caso en esta ocasión Willie Nile si llegaba con su banda actual. Tres jóvenes que le cubren las espaldas de manera convincente y entregada. Especialmente el guitarrista que disfruto de lo lindo en su concierto bilbaíno. También lo hizo un público entregado que gozo la entrega de un Willie encantado de confraternizar e interactuar con el público. Parlanchín, chapurreando el castellano, repleto de actitud y clase, Willie quizás no tiene ya la mejor garganta, puede incluso que sobreactúe un punto, pero desde luego se entrega como pocos y consigue que un concierto de rock & roll vuelva a ser una fiesta de comunión con el público.

Como he explicado más arriba, personalmente a penas reconocí 3 canciones: Love is a train, House of the thousand guitars y One guitar, quizás una de sus canciones más exitosas. A parte de eso en los últimos compases del concierto se acordó de Lou Reed con una extraordinaria Sweet Jane y de David Bowie con We can be héroes. Todavía tras el bis también habría un espacio para los Beatles, que personalmente me dejo algo más frio.

Estoy seguro que si existieran más bandas tocando con las ganas, la energía y el convencimiento de Willie Nile el rock & roll tendría mejor presente y una posibilidad de futuro. Desde luego un concierto para disfrutar y para agradecer.

Nadie a quien le guste el rock & roll debiera perderse un concierto de Willie Nile en una sala de tamaño medio. Por muchos años, .
Willie

viernes, febrero 26, 2016

Igor Paskual, pura clase

Recuerdo haber visto a Babylon Chat hace 16 años, cuando acababan de editar su fabuloso Hotel Adicción. Al poco de haber comenzado el concierto, un entregado Igor Paskual sufrió un accidente con una botella, que le produjo un profundo corte en su mano derecha. Lejos de retirarse, Igor le echó coraje y continuó con el concierto.

A medida que el concierto avanzaba, la sangre iba manando y terminó impregnando todo el cuerpo de su guitarra. Cada golpe de su mano se traducía en un rictus de dolor en su rostro. Pero el concierto y la fiesta continuaron hasta el final. Ese día pensé que sin duda Igor Paskual era un artista comprometido y que ojalá llegará lejos.

La historia de Babylon Chat se acabó, pero afortunadamente Igor encontró un hueco en la música profesional como acompañante de lujo de un asentado artista. Igor aprovecha esa posición para, de vez en cuando, regalarnos un nuevo disco, una gira propia o un artículo de prensa.

Ayer pudimos asistir a un extraordinario concierto de Igor Paskual en la Caja Negra del Kafe Antzoki bilbaíno. Un verdadero lujo disfrutar de un concierto de rock canalla en un recinto pensado para muy pocas personas. Un par de cientos a lo sumo.

No voy a mantener la tensión del relato. El concierto fue impresionante. Creo que a día de hoy será difícil encontrar un personaje más entregado en la escena del rock estatal. Y un concierto con más actitud, más clase y más rock.

Las canciones de Igor Paskual no son perfectas, aunque claramente ganan con el directo. Sus letras están llenas de buenas ideas, pero no son redondas. Su voz no es excelente, pero lo suple con entrega y ese falsete peculiar que puede virar en un potente aullido en cualquier momento.

Igor es un dandy, tiene clase, es culto, se cree su personaje y se nota que trabaja duro para que la impostura del artista parezca real. La mezcla de su entrega y el esfuerzo a la hora de defender su repertorio en directo, hacen que toda una serie de elementos corrientes acaben conformando un set excepcional.

El concierto fue una fiesta. 90 minutos de pura estímulo, con breves pausas para tomarse un vino, regalar un libro de Roberto Moso o repartir preservativos.

En el concierto de Igor Paskual hay espacio para el rock, el punk, el burlesque, el country, incluso el ambient. El sonido fue perfecto. La banda correcta, aunque podemos reseñar que la guitarra solista está a la altura. Desde luego, en este sentido puede haber bandas con mejores temas y mejores instrumentistas. Pero en entrega, nadie está a su altura y eso es lo que convierte sus conciertos en una experiencia que te reconcilia con las ganas de vivir. Y, sin duda, eso no tiene precio.

Esa mezcla de vicio, sexo, canalleo, clase, cultura, lujuria, vitalismo, actitud, chulería, hedonismo, honestidad radical; Igor la defiende en directo como nadie y a medida que el concierto avanza, se entrega cada vez más. Todos esos valores están recogidos en temas que ayer se dejaron caer uno tras otro: Tierra firme, Pasos de baile, Napalm, Nuevo cine español, Opulencia, Tu y yo, Bebemos, Bipolar, La Bahía, la estupenda Volver, Automedicación, El peor novio del mundo… Cada una de ellas y de las que no cito, fue una experiencia única de rock & roll. Curiosamente, en el único momento en que le pude apreciar, menos seguro fue en uno de sus temas más conocidos, como es Chica de gama de alta.

Para terminar un homenaje a 091, a Babylon Chat y su Camaleón dedicado a Bowie para cerrar la fiesta.
Al terminar Igor, firma libros, se fotografía con quien se lo pide y charla contigo como si te conociera de toda la vida, mientras comparte una cerveza. ¿Qué más se puede pedir?