jueves, enero 20, 2011

Autodidactas en Bibliotecas


Hace ya un tiempo que tenía un compromiso con este libro. Autodidactas en Bibliotecas de Ramón Salaberría se presentó al primer premio de ensayo del SEDIC “Teresa Andrés 2009”, que fue fallado en 2010. Así que vio la luz el pasado año. Lleva el nombre la convocatoria de la insigne bibliotecaria del periodo republicano que finalizada la guerra se vio obligada, como tantos otros, a marchar al exilio.

No es de extrañar entonces que Salaberría se presentará a una convocatoria que lleve este nombre. Pues desde la revista Educación y Biblioteca lleva años trabajando para recuperar el valor del trabajo de personas y organizaciones que defendieron una cultura y educación popular antes de que la victoria de Franco acabara con tales anhelos.

Ramón Salaberría, vasco universal, como tantos otros es sin duda uno de las personas que, pese a residir en México, más tiempo lleva reflexionando sobre el papel de las Bibliotecas Públicas en el país. Entre sus virtudes se encuentran no sólo la gran cantidad de datos internos y externos que maneja, si no principalmente, la síntesis, las reflexiones y las conclusiones que extrae de los mismos. Todo eso se puede apreciar en este interesante libro, escrito en breves pero intensos capítulos en los que reflexiona sobre el que a su entender debería ser uno de los papeles básicos de la Biblioteca, que no es otro que servir de herramienta educativa para todos los autodidactas por deseo propio o por necesidad que existen, cada día más visto el modo en el que avanzan los tiempos.

Todo el libro se ve recorrido por ese interés. Desde el comienzo en el que reflexiona sobre el término autodidacta para llegar a la conclusión de que todos en el algún momento y de alguna manera lo somos, hasta el final en que reflexiona sobre el poco esfuerzo que las Bibliotecas del país le dedican a este aspecto, en su opinión capital. Todo ello aderezado con múltiples datos, interesantes comparaciones con otros países y reflexiones personales fruto del largo tiempo dedicado al estudio del problema.

¿Por qué ese retraso en nuestras bibliotecas? En opinión de Salaberría inciden múltiples factores: el retraso general del sistema bibliotecario español tras 40 años de dictadura, la escasa dotación económica y de personal con que cuentan nuestras Bibliotecas, nuestro dirigismo educativo excesivamente centrado en la educación reglada y oficial, los exámenes y el profesorado. Un cierto tabú pues que nos separa del espíritu de la acertada frase de Dickens, “no quiero que mis estudios interfieran en mi educación”.

Pese a lo que pueda parecer este no es un libro tan sólo para bibliotecarios o personal técnico. A buen seguro que el profesorado sacaría extraordinarias enseñanzas del mismo y que los gestores políticos verían cierta luz en su tarea, y qué decir de todos aquellos autodidactas que aspiran legítimamente a acumular conocimiento.

Y por último una separata para estudiar el contenido libertario del mismo. Que ya está implícito en la misma reflexión de fondo, pero que aparece explícitamente en múltiples ocasiones. Ya en la autobiografía del autor cuenta que Esther Ferrer le regaló en sus años mozos le regalo un libro de A.S. Neill sobre Sumerhill. Aparecerán también después Freire y Freinet. Es decir todo un compendio de pedagogía libertaria. Pero después nos habla de la fe en los libros de Ricardo Mestre (algo que no sorprenderá a quien conozca algo del movimiento libertario ibérico). Por el camino aparecerán Anselmo Lorenzo, Malatesta, Luce Fabbri, los apóstoles de la idea difundiendo el conocimiento por los pueblos andaluces, y significativamente el panfleto del escritor libertario aragonés, también muerto en el exilio, Felipe Alaiz, Cómo se aprovecha una biblioteca.

Pero no vamos a engañarnos, este no es un libro político, y si aparecen es porque es obvio que los libertarios tienen un apartado propio en el campo del autodidactismo. O a lo mejor sí que lo es porque la aplicación de todas las buenas ideas y propósitos que en él se encuentran tendría sin duda una repercusión decisiva en nuestra sociedad.

domingo, enero 16, 2011

Chuck Prophet y London Calling


La de ayer en el Kafe Antzoki se presuponía una fiesta por todo lo alto. Somos muchas las personas enamoradas del London Calling de los Clash, así que la asistencia al homenaje que durante este mes Chuck Prophet paseaba por la península estaba garantizada. Lo cierto es que la sala estaba bastante abarrotada, pero yo al menos no sabía que es lo que me iba a encontrar en la actuación de la banda de los de San Francisco. Sabía que iban a tocar el London Calling enterito y eso era motivo más que suficiente para acercarse hasta Bilbao.

Tengo que decir que Chuck Prophet no sólo demostró gran profesionalidad, si no también buen gusto y honestidad a la hora de tocar todas esas canciones que tanto nos hacen vibrar. Los temas que tocaron siguiendo la pauta original estuvieron a la altura de las circunstancias. Y aquellas versiones que llevaron más a su terreno también lo hicieron con buen gusto y respeto. Creo que la única canción que me dejo un poco frio fue el Brand New Cadillac, quizás por ser una de mis preferidas y los de Prophet le quitaron algo de esa energía arrolladora que tiene y un poco de garra a esa guitarra afilada, pero eso no quito mérito al concierto. La banda sonaba acoplada y los músicos estuvieron a la altura de las circunstancias. Incluso Chris Von Sneidern guardaba un extraordinario parecido físico con Mick Jones. Las canciones fueron cayendo desde el London Calling hasta el Train in Vain. Cada cual elegirá el tema que más le gustó. Y puedo decir que seguí el concierto con una sonrisa en la boca y fui feliz durante la el desarrollo del mismo. Entonces podemos decir que el concierto fue un gran concierto y sin duda lo fue.

No obstante cuando acabó quedó en mí un regusto amargo. El sentimiento ambivalente de haber vivido una ilusión compartida y consentida, pero sólo eso, una ilusión. Entonces pensé lo impresionante que habría sido ver a los Clash originales y me acordé que Joe Strummer estaba muerto y un hálito de pena me atravesó fugazmente. Entonces recordé que por eso habíamos ido a ver a Chuck Prophet, porque lamentablemente a los Clash ya no podremos verlos nunca. Así que me acerqué a la barra, pedí otra cerveza (cara por cierto) y me tomé el primer trago a la salud del bueno de Joe Strummer que tantos buenos momentos me ha hecho (y me hará) pasar, porque afortunadamente los discos de los Clash siempre estarán con nosotros. Y creo que pensamientos de este tipo pasaron ayer por muchas de las personas que se acercaron al concierto. Y eso es todo….

domingo, enero 02, 2011

Libre Pensamiento nº 66


Ya esta en la calle el número 66 de la revista libertaria Libre Pensamiento de otoño de 2010, con el siguiente sumario:

- Editorial.

- Reconstrucción de la infamia. José Mª García López.
-A Pilar del Rio. En memoria de José Saramago. Angel Llamas.

Dossier: La atención a la diversidad funcional: Derechos y hechos.
- Del estigma de la subnormalidad al lenguaje de las capacidades. Una propuesta inclusiva basada en el pensamiento crítico. Chema Sánchez Alcón.
- Lenguaje y cultura. La percepción social de la diversidad funcional. (Discapacidad). Javier Romañach Cabrero.
- Plataforma España para la inclusión. Cuca da Silva, Esther Cuadrado, Eva Reduello e Inma Cardona.
- Las personas con discapacidad ante el empleo: entre lo particular y lo universal. Pablo Meseguer Gancedo.
- Lecturas para pensar la discapacidad intelectual de otra manera. Chema Sánchez Alcón.

- Represión sindical en Ford. Entrevista a Paqui Cuesta, delegada sindical despedida.
- Repensar el poder. A proposito de la sociedad contra el Estado de Pierre Clastres. Beltrán Roca.
- La prostitución no es un trabajo. Vanesa Ripio y Felix García Moriyón.
- Gaza, bajo tres gobiernos y medio. Ignacio García Pedraza.

De libros:
- Insurgencia libertaria. Las juventudes libertarias en la lucha contra el franquismo. Salvador Gurrucharri y Tomás Ibáñez.

En total 88 páginas Din-A4 muy bien editadas, por 5 euros de nada.
Salud y buena lectura.

domingo, diciembre 26, 2010

Markina Shots!


Heladora la noche de navidad de este 2010. Así que para calentar el cuerpo decidimos acercarnos hasta el Uhagun Kulturgune de Markina. Coqueta sala para realizar conciertos de pequeño y mediano formato. El cartel lo conforman Puro Chile, Norman y Lobo eléctrico.

El frio exterior no se notaba dentro del recinto, por lo que el respetable asistente pudo disfrutar cómodamente del concierto. Abrieron Puro Chile, banda vizcaína en cuya formación encontramos clásicos de la escena musical vasca. Mamen (Vulpes, Anticuerpos y un largo etcétera que nos haría rescatar aquí más grupos conocidos), Urko que ya nos hizo pasar buenas noches musicales con Tianammen y que también tiene una larga y dilatada carrera y Pedro Fernández (BO2). Lo cierto es que la banda empezó fría y no logro transmitir el buen sonido del Cd al directo. De todos modos siempre es agradable ver y escuchar a Urko tocar la guitarra. Y es agradable encontrar en una banda en la que tanto el bajo como la guitarra pueden cantar indistintamente y con solvencia. Los mejores momentos los alcanzaron en los ritmos más fronterizos entre el rock y lo étnico, y la despedida instrumental final.

Tras Puro Chile, le llegó el turno a Norman. El cuarteto eibartarra defiende una propuesta contundente y original, cercana a Dead Kennedys, con un vocalista con una propuesta personal y una guitarra imaginativa y sugerente alejada de los estándares del rock más común. Desde luego Norman es una propuesta interesante y a seguir, que probablemente nos deparará buenas sorpresas.

Y así llegó el momento de Lobo Eléctrico, que podemos decir de la trayectoria de esta banda antes y durante la propia vida polimórfica de la banda. Aunque personalmente me quedo con el hecho de reencontrarse a Guanche en la batería. Una forma única y contundente de golpear. Todo un acierto. Por lo demás la actitud de la banda y especialmente de su frontman está trabajadísima. Entre el glam más sucio, el burlesque más negro y el cabaret más corrupto, Lobo eléctrico consiguen arrastrar al público y que participe en la bacanal musical que desarrollan. Y en eso el trabajo del vocalista es impagable y efectivo. Valiente y arrojado, pero sin grosería; actitud sobrada, pero sin egolatrismos vacuos. Diversión, participación y abundancia. Si Lobo eléctrico tuvieran temas pelín más redondos serían una banda imparable. Todo el concierto fue bueno, y el público entregado de principio a fin. El desconcierto final con los problemas en la guitarra, mejor lo dejamos a parte; aunque quizás entre dentro de la épica de la banda. Pero aún así la nota final estaría muy alta. Si todavía no has visto al Lobo eléctrico, no debieras dejarlo pasar mucho tiempo. ¡Bien por ellos!

martes, diciembre 21, 2010

Gatos Bizcos, blues de altura


Tuve el pasado fin de semana la ocasión de acudir a un extraordinario concierto de blues con los Gatos Bizcos. Extraordinario cuarteto madrileño que mezcla el boggie, el swing, el blues más clásico y sureño, y el jazz con un buen gusto digno de alabanza.

Estos cuatro jóvenes músicos con nivel y entrega ofrecieron un repertorio de canciones propias y versiones interpretadas con algo más que acierto. Destacables todos, la batería, la guitarra, presente pero no desbocada; un contrabajo sobresaliente y la armónica y la voz de un cantante que alcanzó su mejor altura en los momentos intimistas, en el que el volumen de la música se reducía y cantaba a pelo desplazándose libremente por la sala.

En realidad lo mejor del concierto fueron los tiempos medios y lentos. En el que la melancolía de las interpretaciones se extendía por la sala, para reforzar aquello que siempre debe ser un buen blues. Interpretaciones con un sabor y sentido añejo que parecían trasladarnos a los orígenes más profundos del blues.

Los Gatos Bizcos son al parecer una banda reciente, pero cuyos miembros tienen solvencia y experiencia acompañando a otros músicos de blues con más renombre. Si tienes la oportunidad de acercarte a verlos, es una de esas recomendaciones que probablemente nunca vaya a fallar. Debieras acudir porque como ellos mismos dicen “los gatos bizcos están en la ciudad y no saben cuándo volverán”.

jueves, diciembre 09, 2010

La mujer de verde


La trilogia Milleniun de Stieg Larsson supuso una revolución en el campo de la novela negra escandinava. Aunque disfruté de la lectura compulsiva de las novelas del autor sueco, en esta ocasión quisiera hablar de otra novela, otro autor y otro país.

Islandia es incluida por algunos en el ámbito escandinavo por las características propias de su lengua. A su vez, desde nuestro sur podríamos incluirla en dicha zona geopolítica, por su latitud septentrional, su exotismo occidental, su reducido tamaño y su alta calidad de vida, aunque la crisis que amenaza ahora con ahogar al sur de Europa tuvo la curiosidad de cebarse primero con esta pequeña isla hasta límites insospechados. También parece compartir con sus vecinos escandinavos el gusto por la novela negra, cosa que no deja de llamarnos la atención a quienes siempre hemos tendido a mirar al norte como paradigma del desarrollo y la civilización.

Arnaldur Indridason historiador y periodista, nacido en Reikiavik, ha escrito diversas novelas policiacas. Quizás la más conocida sea “La mujer de verde”. Novela que quisiera ahora reseñar aquí. La mujer de verde comparte con la obra de Larsson la preocupación y denuncia de la violencia de género, lacra que parece se extiende por todo occidente, por no hablar de todo el planeta. Sin embargo, a diferencia de Larsson, Indridason no busca en su obra hacer una radiografía de la sociedad islandesa, y podría decirse que “la mujer de verde” con una trama más simple, es más redonda en cuanto a su resultado como novela negra y de misterio. Ciertos acontencimientos son previsibles, pero con economía de medios el autor islandés logra un resultado más que llamativo, con una estructura bastante complicada, pero interesante y cierto trabajo psicológico de los personajes que van cerrando la trama a medida que avanza la novela, pero que hasta muy al final no queda claro por donde va a resolverse, aunque como todo, esto también depende de la pericia del lector.

En definitiva una novela bastante interesante y entretenida a la que vale la pena dedicar unas tardes de invierno.