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domingo, enero 29, 2017

Ebbot Lundberg & The Indigo Children. Doble lujo en Euskadi

Uno
Me confieso admirador de The Soundtrack of Our Lives. Me encanta esa banda. Así que la visita de Ebbot Lundberg a Euskadi no podía dejarla pasar. Era una fecha señalada en mi calendario. Sin embargo, he de reconocer que mantenía algunas reticencias sobre la nueva formación del cantante sueco. Había escuchado previamente el último trabajo de Ebbot Lundberg con su nueva banda Indigo Children y aunque me parece un disco bonito, me dejaba un poco más frio que cualquier trabajo de Soundtrack of Our Lives.

También mantenía algunas reticencias sobre lo que la joven banda que ahora acompaña a Lundberg en directo. Una opinión basada en la juventud de la banda. Que prejuicio más absurdo, como me demostró la realidad.

Así que el pasado jueves me acerqué al Kafe Antzoki de Bilbao sin demasiadas expectativas ante lo que me podía encontrar en directo. Lo cierto es que la intervención de la banda madrileña Pasavento que abrió el concierto me indujo a pensar que efectivamente el concierto iba a ser una cosa ligera y sosegada. ¡Qué inocencia tan grande! Desde que Ebbot saltó al escenario el concierto dio un bandazo de 180 grados. El Kafe Antzoki se lleno de energía, actitud e impacto.

Y respecto a Indigo Children, qué decir sobre lo que son capaces de hacer en directo esos 5 jóvenes. Su calidad musical. Su actitud. No se trata de comparar lo que en su momento podían ofrecer junto a Ebbot el resto de componentes de Soundtrack of Our Lives y lo que aportan los nuevos acompañantes de Lundberg. Pero está claro que la nueva banda no es un retroceso en calidad. Al revés, me atrevería a decir que es un salto hacia adelante. La capacidad de transmitir y cantar de Ebbot se ven reforzadas con la entrega, la pasión y la cualidad musical de los jovencisimos componentes de Indigo Children. Y resaltaría sobre todo su desparpajo con la edad que tienen y su actitud. De verdad que me quede impactado.

Es muy revelador observar las caras de quienes se acercaron en Bilbao a disfrutar del concierto. Hay disfrute, sentimiento, entrega y placer en las caras de quienes tuvimos la suerte de asistir al gran concierto que pudimos disfrutar en Bilbao.

Realmente no hay palabras para reseñar con fiabilidad lo que pudimos vivir. o al menos yo no poseo la capacidad para plasmaro por escrito. Comenzaron con algunos de los temas del último trabajo de Ebbot. Unos temas que ganan en efectividad y fuerza en directo. Si la grabación me parecía un poco floja, el directo se demuestra una verdadera bomba de relojería.

Se intercalaron algunos temas de The Soundtrack: como Sister Surround, I kill myself today y unos pocos más. Y el concierto fue una fiesta desde el principio hasta el final. Todo fue perfecto. El sonido. El número de personas. Todo contribuyo a que el concierto fuera maravilloso y también lo hizo ese estupendo lugar para disfrutar de la música en directo que es el Kafe Antzoki.

Para el recuerdo queda el empalme entre el final del set y el regreso de la banda al escenario para realizar el primer bis. El público se mantuvo tarareando el estribillo durante la ausencia de la banda y esta regreso enlazando con el mismo final para realizar un fin de tema apoteósico. Después todavía hubo tiempo para una versión de The Doors y otro par de temas que convirtieron el concierto en una verdadera experiencia difícil de olvidar.

Todo acabo con las sonrisas en los rostros del respetable y la sensación de haber asistido a una experiencia musical digna de rememorar. Y ojo, a los 2 minutos de terminar un concierto apabullante, Ebbot ya está en el puesto de la entrada vendiendo camisetas, vinilos y cds haciendo gala de su paciencia y simpatía.

Dos
Fue tal el impacto que me produjo el concierto del viernes en Bilbo que el sábado decidí volver a Hell Dorado en Gasteiz para repetir la experiencia. Y puedo asegurar que para nada era mi intención repetir.

Llegamos a Gasteiz justo con la banda a punto de saltar al escenario, así que nos preparamos para disfrutar de nuevo de Ebbot Lundberg & The Indigo Children.

Pero nos vamos a encontrar una muy grata sorpresa. El set es totalmente distinto. Efectivamente se repiten algunos temas, pero todo es diferente. Entran algunos temas de Union Carbide Productions, quizás como avance de lo que Ebbot va a presentar en primavera durante el Azkena gasteiztarra.

El sonido también ha cambiado. El teclado y el bajo están muchos más presentes. Todos los componentes de la banda son dignos de mención, pero a la guitarra, Billy Cervin se demuestra como un joven intrépido, suelto, osado. Repleto de furia y desparpajo. Y con una gran técnica. Es desde luego verdaderamente sorprendente escuchar y ver a un joven como este tocar la guitarra de la manera en que lo hace.

Es noche de sábado y el concierto es más desatado si cabe. El sonido no es tan perfecto como en Bilbao, pero creo que hay más rabia en la banda. La actitud crece en detrimento de la calidad, pero Ebbot Lundberg & The Indigo Children vuelven a ofrecer un concierto epatante.

Una vez más las caras de las personas que me rodean ofrecen una mezcla de disfrute con admiración. Lo más sorprendente es que el concierto vuelve a ser sorprendente siendo totalmente diferente al de dos noches antes. Tanto en la forma como en el fondo. En un momento determinado Ebbot se atreve a cantar Tonight a solas con el teclado. Hoy no hay versión de The Doors.

No puedo dejar de valorar lo grande que es una banda de rock capaz de realizar esto. Una fiesta diferente cada noche. Diferente y perfecta. Cuando estamos acostumbrados a que las bandas locales prácticamente repitan hasta los comentarios que realizan entre canción y canción, de un concierto a otro.

Una actuación fantástica que, de nuevo ronda alrededor de las dos horas y que acaba a petición del público con un tema de The Soundtrack of Our Lives: The Passover. Con la banda rota por el sudor y la entrega.

Y al minuto, nuevamente Ebbot vendiendo material a la entrada. Todo satisfacción y simpatía.

Verdaderamente admirable. Un autentico lujazo.

lunes, noviembre 07, 2016

La balada del Norte. Un cómic de la epopeya asturiana en 1934



Entre todos los componentes de la exitosa escena del comic español actual, merece una mención especial Alfonso Zapico. No quiero decir con esto que sea el mejor, pues sería absurdo entrar en una clasificación de este tipo, pero sí que junto a otros compañeros suyos como Paco Roca ha colocado el comic de nuevo en el punto de vista del público. Y lo han hecho además presentado historias claramente comprometidas con la sociedad de su tiempo. Pero también con la recuperación de la memoria.

Si por ejemplo Roca lo hizo con la extraordinaria Los surcos del azar, Alfonso Zapico se ha comprometido en La balada del Norte con llevar al comic la sorprendente epopeya de la Revolución Asturiana de 1934. 

Es normal que un inquieto dibujante asturiano haya encontrado en tan impactantes hechos la historia total que plasmar en imágenes. Zapico ha aprovechado su estancia en Angouleme para desarrollar esta historia tan amplia que al autor le ha resultado imposible encajarla en un solo tomo.

No es de extrañar. Como bien desarrolla Zapico en su obra, en la Asturias de 1934 confluyeron diversos hechos que venían arrastrando a la clase trabajadora asturiana al punto álgido de creer que estaban preparados para desarrollar un movimiento revolucionario. Contaban con algunos hechos a su favor como ser capaces de establecer un Alianza Obrera general que no se logró en ningún otro lugar del Estado y que vino a plasmarse en unas siglas (U.H.P.) que imagino todavía conmoverán a quien se acerque a esta historia. 

Pero los grandes hechos que caracterizaron al movimiento revolucionario de Asturias no surgió de la nada y la génesis se plasma en este primer tomo de La balada del Norte. Desde el breve prólogo de Enric González todo es interesante y conmovedor en las 226 páginas de este primer tomo editado a todo lujo por Astiberri.

El mundo gris de los valles de la zona minera se traslada a la atmosfera que tan bellamente ha plasmado Zapico en sus viñetas y en el texto. Hay algo en la forma de dibujar de Zapico más próxima al tebeo que quizás al comic actual, pero su sensibilidad gráfica y literaria no nos permiten engañarnos. Aquí hay una historia digna de ser contada y se va a contar con todo el rigor que sea necesario, pero sin renegar a las licencias literarias. El niño bien enfermo, la criada enamoradiza, pero con las ideas claras. El padre de ella, honesto y capaz de percibir la brutalidad del mundo en el que habita. El padre de él, un hombre al que preocupa más su fortuna y su estatus que otra cosa y que utilizará todas las herramientas, justas o injustas, para alcanzar sus objetivos. Los hombres de ideas: socialistas, anarquistas… concienciados, pero con sus zonas grises. El modo de vida de una época, dura, ruda, con sus claros y sus sombras. Y la conciencia clara de que tan sólo la lucha permitirá redimirse o quizás perder las últimas zonas de equilibrio.

Solo hay un defecto en este comic… que todavía tendremos que esperar para disfrutar del segundo tomo, pendiente de publicación.

miércoles, septiembre 28, 2016

"La ley del menor", Justicia y Sentimientos

Este ha sido mi primer encuentro con la literatura de Ian Mcewan y si bien he de decir que no me ha parecido una supernovela, sí que hay que decir en su favor que reúne una serie de virtudes que la convierten en una lectura a tener en cuenta y que contiene los mimbres necesarios para haberse constituido en una novela mucho más ambiciosa.

¿Cuales son esas virtudes? Por un lado, un indudable dominio de la prosa, que en general hace que la lectura sea reconfortante, y eso que en ocasiones la trama, mínima, pero muy centrada en el mundo judicial se vuelva densa.

Por otro lado, hay una indudable capacidad para retratar las vicisitudes de esta pareja sin hijos de clase alta, que entra en crisis, y en la que la protagonista, alta responsable de un tribunal de justicia sublimará su crisis personal en su trabajo. Así se abre otra oportunidad que el autor no desaprovecha para profundizar en las entrañas del modelo judicial británico, del que sin duda se demuestra como un profundo conocedor.

Hurgando aún más en la trama, se presenta el dilema moral al que la protagonista deberá dar respuesta como jurista: la capacidad que el Estado tiene para inmiscuirse en las creencias religiosas del individuo, y rizando el rizo en la de un menor que debe elegir entre enfrentarse a los dogmas de su religión o a sus necesidades médicas, aún a riesgo de poner su vida en cuestión. O dándole la vuelta al argumento, también podemos hablar de en qué medida la religión puede imponer su punto de vista sobre la racionalidad y el sentido común.

Pues bien ese dilema es el que enfrenta la novela e incluso yendo más allá, reflexiona sobre cuales son las consecuencias personales e incluso colectivas de las decisiones que la Justicia toma para con los individuos y las responsabilidades individuales que las personas asumen cuando se convierten en representantes de la Justicia. Es en este sentido una novela que se plantea cuestiones apasionantes, que por cierto se combinan con las desavenencias sentimentales de la protagonista y su pareja.

La realidad es que todos estos aspectos que hemos reseñado anteriormente se condensan en tan sólo 210 páginas, aunque como cualquiera puede darse cuenta podrían dar para varios volúmenes. En ese sentido la novela plantea una realidad compleja y la trabaja parcialmente, pero sin quedarse en la superficie. Eso convierte la lectura de esta novela en sugerente, puesto que el lector tiene la oportunidad de ir reflexionando sobre las consecuencias de los actos que se plantean en la trama y divagar sobre problemas realmente apasionantes.

Si tuviera que hablar de los peros a esta novela sería quizás lo previsible de su final y que el autor no haya apostado por profundizar más en la psicología del joven enfermo, y eso que la novela sí que deja caer en este sentido reflexiones más que interesantes.

En definitiva, una novela breve pero sustanciosa para hincarle el diente. Más que sugerente lectura.

martes, enero 05, 2016

"El jilguero" de Donna Tartt, literatura profunda

Las 1143 páginas de este El jilguero, de Donna Tartt han sido mi ultima lectura completa de 2015. Y por lo tanto mi primera reseña de este 2016 que recién hemos comenzado.

El jilguero es un novela densa, con una prosa poderosa de la que destacaría el hecho de que una pequeña historia, surgida eso sí de una efectista tragedia, se desarrolle hasta alcanzar en su resolución esas citadas 1143 páginas. Tartt desarrolla un trabajo casi de disección forense al narrar el devenir vital del protagonista de esta novela, marcado por la tragedia cuando era un niño hasta la eclosión del misterio que arrastra desde ese mismo momento.

Existe sin duda un buen punto de partida para la novela. Un niño acude con su madre a un museo, durante la visita explota una bomba, la madre muere, el niño aturdido sale del museo con un famoso cuadro y el anillo de otra de las víctimas bajo el brazo. La confusión reina así que el joven protagonista supera el cordón de seguridad sin ningún problema y se instala en su casa hasta que alguien se preocupe por él. A partir de entonces el cuadro, El Jilguero de Carel Fabritius, se convertirá en su compañero más intimo y de una u otra forma marcará toda vida.

Que nadie espere una novela de aventuras. El jilguero que ganó el Pulitzer de 2014 es una novela de disección personal y retrato de un pequeño microcosmos de seres relacionados con el protagonista por una u otra causa.

Desde luego 1000 y pico páginas dan para alargarse a la hora de elaborar una reseña, pero baste con dejar constancia de que El jilguero es una buena novela. Intensa, con buenos personajes, inmenso el Boris adolescente, compañero de desventuras de nuestro protagonista, por los márgenes de Las Vegas, pero también estupendamente narrada la relación de Theo, el protagonista, con las drogas o mejor aún con la farmacopea, y todo ello en una novela que alcanza su cenit literario en el momento en que se produzca el reencuentro entre ambos y se desentrañe parte del misterio que la novela narra, así como las diferentes percepciones sobre lo anteriormente vivido. Pero hay otros pasajes de altos vuelos narrativos, como la dolorosa relación de Theo con su padre, un actor venido a menos y en progresiva degeneración.

Es obvio que Donna Tartt no es una escritora del montón, ni una hacedora de . Tiene capacidad para escribir, para plantear tramas realistas y para desarrollarlas con profundidad sin hundirse en el tedio. Una destacable novela, sin duda.
best-sellers

viernes, noviembre 20, 2015

"Mujer de barro", una novela desconcertante

Hace años que el nombre de Joyce Carol Oates viene sonando como firme candidata al Nobel de Literatura. Y algún crítico notable ha escrito que quizás lo mejor de la narrativa norteamericana contemporánea ha salido de la pluma de esta veterana escritora que ya cuenta con una edad, puesto que nació en 1938. Quiere esto decir que no es una recién llegada al mundo de la literatura, pues su primera novela la publicó con 26 años y cuenta pues con una extensa obra editada.

Pero, como es habitual, no había tenido la oportunidad de cruzarme todavía con ninguno de sus libros. Así que había llegado la hora de resolver este pequeño desencuentro. Y así cayó en mis manos Mujer de Barro (Alfaguara 2013), para acabar de una vez por todas con una pequeña parte de mi desconocimiento generalizado.

Ahora que ya me he leído la novela, en pocos días además, lo primero que tengo que decir es que no sé muy bien que decir. Me ha gustado, pero todavía me pregunto el porqué. Básicamente creo que lo sé. Una buena parte de lo narrado se dedica a escarbar en esa parte de la América estadounidense que me interesa. Esas elites profundamente liberales en el mejor sentido de la palabra, que se ven obligados a convivir con personas, situaciones y épocas fuertemente conservadoras. Y en ese entrecruzarse se plantean dilemas y desencuentros que empujan a reflexionar e intentar comprender esa sociedad dicotómica y casi podríamos decir bipolar. Hay algo de eso muy bien escrito en esta novela de Oates, los mejores capítulos de esta Mujer de barro son los que nos muestran a una poderosa y orgullosa Rectora de una potente Universidad privada.

Y también me gusta el desconcierto en que la autora va sumiendo al lector a medida que la lectura avanza. Todo, y digo todo, porque la propia historia que se narra se pone en cuestión continuamente. ¿Es nuestra protagonista una asesina? ¿Ha tenido alguna vez un amante? ¿Se ha casado? ¿Regresa a su puesto en la Universidad o podríamos suponer que su cerebro está arrasado por la enfermedad mental? No es descartable pues los orígenes de la protagonista son tremendos. Arrojada por su madre a una laguna en la que está a punto de fallecer cuando es todavía una niña, será después adoptada por una familia que le da el mismo nombre que a su hija fallecida.

Por supuesto todas estas dudas que quedan sin resolver también convierten el final de la lectura en puro desconcierto. Al menos quien esto escribe, se sumerge mientras lee, y cuando ha terminado, en un mar de dudas, pues algunos de los capítulos parecen estar insertados para desquiciar al lector más osado. Estas trampas que pueden resultar también un estímulo para la lectura, alcanzan aquí un grado de exposición francamente alto, quizás en demasía. Muchas incógnitas dando vueltas en mi cabeza. Probablemente se trata de un exceso de libertad creativa por parte de la autora. Ya sabemos que en los últimos tiempos ha cogido mucho vuelo el poner en cuestión de la narración clásica, con un principio y un final cerrado, claro; pero creo que en esta novela quizás Oates se lleva la palma.

En cualquier caso la autora tiene estilo. Domina el lenguaje. Atrapa en la trama de cada microhistoria. Pero, personalmente, su apuesta por desequilibrar al máximo al lector me parece un poco exagerada. Eso si, Mujer de barro no es una de esas novelas que se olvida fácilmente.

domingo, noviembre 23, 2014

The Nomads en Donostia, por encima de las adversidades

Ayer nos acercamos a Donostia para disfrutar de nuestra cita casi anual con The Nomads. A estas alturas ya poco hay que escribir, al menos en este blog, sobre la veterana banda sueca. Buenos temas, actitud, entrega, poderosos riffs, simpatía… todas estas cualidades y muchas más se presuponen en un concierto de The Nomads. Así que es necesariamente satisfactorio cumplir con el ritual de acudir a uno de sus conciertos.

Entrando en Intxaurrondo y desconociendo a dónde tenemos que dirigirnos para encontrar la casa de cultura  de Larronetxe, en la que se celebra el concierto, preguntamos a un taxista hacia donde tenemos que dirigirnos. Amablemente nos indica que en cuanto nos “empotremos literalmente” con el cuartel que tristemente hizo famoso el general Galindo, giráramos a la izquierda. De camino a “empotrarnos”, nos encontramos con un grupo de personas que avanza por una plaza. Es la formación de The Nomads al completo. Parece una buena señal de lo que nos espera.

Y sin embargo, ayer apareció una circunstancia inesperada. La garganta de Niklas Vahlberg no está a la altura. Tras abrir con Miles away él mismo se encarga de aclarárnoslo. La juerga y el esfuerzo de la noche anterior en Valencia han pasado factura. Sus cuerdas vocales están exhaustas y en varios tramos del concierto apenas si puede recitar las letras de las canciones. Parece que todo va a venirse abajo. Quizás otra banda hubiera cancelado el concierto o el público se lo hubiera reprochado; pero ayer las debilidades se convirtieron en oportunidades. La banda se entregó con denuedo a hacernos disfrutar. El público le reconoció el esfuerzo y optó por disfrutar del concierto. Las 200 o 300 personas que acudimos valoramos por encima de todo la profesionalidad y el sacrificio, y si no se podía disfrutar de unos Nomads en plenas facultades, disfrutamos de lo que podían ofrecernos, entrega, clase y tesón; presuponiendo lo que podría haber sido si la banda hubiera estado al 100%.

Y en este punto de esta desordenada crónica, regresemos al inicio. Cuando nos enteramos que The Nomads tocaban en Donostia, leemos que los teloneros serán Petti ta Etxeko Uzta. Inculto reconocido, sé que Petti tiene una larga carrera como músico, pero siempre le he relacionado más, desconozco el motivo, con una faceta de solista y música más intimista. Así que me sorprende verlo incluido en un cartel junto a la enérgica banda sueca. Pero siempre hemos defendido el mestizaje y pensamos que es una buena oportunidad para descubrir que es lo que hace actualmente el músico de Bera. Primera sorpresa, el concierto de Petti es una verdadera bomba y sus canciones acompañadas de Etxeko uzta suenan poderosas, eléctricas, vigorosas, con guitarras acidas y que golpean directamente en el pecho y en el cerebro. Desde luego con una propuesta como esta, Petti está capacitado para tocar con The Nomads o con cualquier otro grupo de rock poderoso. Solos afilados, grandes temas, slide guitars, voz potente, canciones rabiosas. Petti y su banda ofrecen un concierto extraordinario. Y por si fuera poco su sonido, como luego podremos comprobar, es extraordinario. Mucho mejor, por cierto, que el que luego tendrían The Nomads.

Así que para empezar una más que grata sorpresa y una autoreflexión necesaria y esperanzadora: afortunadamente al lado de casa tenemos grandes músicos, aunque en nuestro debe hay que apuntar que la rutina o las prisas nos hacen dedicar poco tiempo a descubrir nuevos grupos. Y no será porque Petti no tenga una trayectoria. En cualquier caso disfrutamos con su concierto y me conjuro para dedicarle un tiempo futuro a descubrir su propuesta. En definitiva hicieron un muy buen concierto y me encantaron.

Regresemos a The Nomads. Reseñado el principal problema, que es la fatigada garganta del vocalista. Todo lo demás fue una fiesta. The Nomads aunque sonaron peor que Petti se entregaron al espectáculo. El público, adulto, disfrutó de lo lindo y en las primeras filas convirtieron el concierto en un jolgorio. El grueso de la actuación estuvo marcado por los temas del esplendido Solna…. Aunque no faltaron canciones anteriores como Crystal ball y por supuesto algunas de esas canciones de The Nomads que han marcado una época como Bad vives, Primordial Ooze o Don’t kill the messenger; versiones, Sixteen forever… Y como no puede ser de otra manera extrañamos otras grandes canciones como Bangkok o Fire & Brimstone. Pero todo no se puede tener.

El simpático Hans Ostlund cantó 3 composiciones para dar tregua a la garganta de su compañero mientras hacia sus particulares gestos al sacar chispas a las cuerdas de su guitarra y todo la banda creo que se sintió emocionada por el calor que recibió del público que lejos de reprocharle sus problemas, se dedicó a hacer del concierto un ritual y lo consiguió incrementando el feeling hasta el mismo punto final del concierto.

Así que recapitulando. The Nomads no pudieron estar al 100%, pero se entregaron y fueron creciendo al ver que el público no les reprochaba nada si no que quería disfrutar. Descubrimos a Petti, que dio un concierto redondo y de paso una coqueta sala para conciertos de pequeño o medio formato que personalmente son los que más me gustan. Así que noche redonda en Intxaurrondo.

Antes de irnos y con la sonrisa en la boca nos compramos un single de edición limitada editado específicamente para esta gira estatal con Hangman’s wall y Fine fine line. Y por supuesto cuando The Nomads regresen a Euskadi, ahí estaremos……

miércoles, noviembre 19, 2014

El sueño de Meteor Slim, la tristeza profunda del blues

Podríamos decir que todo en este comic es un acierto. Desde las preciosas ilustraciones en blanco y negro, con esa indefinición entre el borrón y el difuminado; esquemáticas en muchas ocasiones, pero repletas de delicadeza en otras. La dura historia del joven músico negro del Sur de los EE.UU. que pretende triunfar con su guitarra cuando en Europa está a punto de desatarse la II Guerra Mundial. El mezclar personajes reales y míticos de la historia del blues como Robert Johnson o Jhonny Shines que se entrecruzan con la vida de nuestro irreal perdedor: Meteor Slim, quien curiosamente dice llamarse Edward Ray Cochran como el famoso músico blanco que está a punto de nacer. No es la única usurpación de nombre que el lector que decida sumergirse en este gran comic de Frantz Duchazeau encontrará en el trascurso su lectura.

Pero el lector encontrará más elementos que convierten la lectura de este álbum en un placer. Como la guía de viejos temas que se reseñan en el desarrollo de la historia para poder escucharlos mientras se disfruta de cada viñeta. Ahí aparecen temas de Robert Johnson o J. B. Lenoir, y también otras pequeñas joyas del blues del delta como la sumamente pornográfica Shave’em dry interpretada por Lucille Bogan.

En definitiva un pequeño compendio de grandes temas clásicos de blues que para un neófito como el que esto escribe ha convertido este Sueño de Meteor Slim en una gran compañía para este invierno que trata de enfriar nuestras casas. Y la historia, claro, triste como no puede esperarse otra cosa de un gran blues. Una pequeña obra maestra.

miércoles, octubre 29, 2014

Americanah, una grata sorpresa

No estoy muy acostumbrado a leer literatura étnica. Ni siquiera sé si este es un calificativo adecuado en este caso, o si se puede calificar de esta manera algún tipo de literatura. Pero lo cierto es que entre varios libros que estaban frente a mí, me llamó la atención Americanah, con ese subtitulo en su portada Una novela sobre el amor, la raza… y el pelo afro.

Ojeando la solapa descubrí que americanah es el término burlón con el que los nigerianos se refieren a quienes han pasado una temporada en Estados Unidos y regresan con aires de superioridad. No sé mucho sobre la realidad de África. Tampoco sobre nada sobre Nigeria. Ni sobre la literatura africana actual. Por no saber, no sabía si Chimamanda Ngozi Adichie era una chica o un chico. Pero lo cierto es que África está ahí. A nuestro lado. Nigeria también y hay un montón de personas originarias de allí viviendo con nosotros. Así que me dije, bueno, puede ser una oportunidad para aprender algo.

Y la verdad es que Americanah ha sido para mí un grato descubrimiento. Rica a nivel literario y casi más interesante como fuente de información sobre una realidad cercana, pero a la vez muy lejana. Lo cierto es que literariamente tiendo a pensar que, en cuanto a estructura, es el tipo de novela que se aprende a escribir tras asistir a un buen curso de escritura creativa. Es decir, dinámico, equilibrado, con los oportunos saltos; pero quizás un poco demasiado al pie del canon de la literatura en serie actual. Pero eso sí, la humanidad de lo que cuenta, lo interesante del analisis sociológico (quiero creer creer que muestra magníficamente la realidad de una gente y un país) la convierten en una gran novela. Los anhelos y sueños de la gente corriente, independientemente de su condición economica, su raza y su origen.

En todo momento lo que cuenta es creíble y llega al lector. Emociona, entretiene, atrapa. Tanto la primera parte con una Nigeria en manos de militarotes, empobrecida y corrupta. El análisis de la realidad estadounidense desde la perspectiva de una recién llegada. Alguien que se da cuenta que es negra cuando llega a los EE.UU. y todos, racistas y antirracistas, se empeñan en recordárselo. La dureza de ser emigrante sin papeles en el Reino Unido. Y el regreso a la nueva Nigeria. Enriquecida, tierra de oportunidades, pero igual de corrupta y exhuberante.

Para mí sin duda el análisis de cada lugar y momento en los que se ubica la acción es lo mejor de la novela. Pero también hay una historia personal. Una bonita y dura historia de amor entre Ifem y Obinze. Una historia de amor que nace, que crece, que se deshace y que vuelve a rehacerse sin saber muy bien cómo terminará. Y eso es lo que resuelve la última parte de esta destacada novela, cuya lectura me ha producido placer e inquietud, curiosidad y reflexión al mismo tiempo. 

Habría muchas más cosas de esta novela sobre las que opinar, pero creo que con esto es suficiente. una muy grata sorpresa. Americanah

viernes, septiembre 26, 2014

La ira de los ángeles, una novela solvente

La ira de los ángeles es la primera novela que leo de John Connolly y alguien dirá que bastante mal comienzo esta reseña. No porque la novela esté mal, sino porque forma parte de una saga sobre las andanzas del detective Charlie Parker y hasta el momento la última de una saga bastante extensa. En cualquier caso el no haber leído ninguna de las novelas anteriores no es un hándicap irresoluble para la lectura de la misma. Imagino que quienes las hayan leído por orden conocerán mejor las características de cada personaje y además entenderán más rápido algunos de los giros que se producen a lo largo de la novela en cuestión, pero  el autor se ocupa de ponernos en antecedentes cuando es necesario para que la trama no se convierta en incomprensible y quien sabe, quizás también sea más interesante el leerla con la cabeza limpia porque lo que se narra sorprende más.

Porque en la sorpresa radica buena parte de la gracia de la novela. Si hacemos un resumen rápido podríamos decir que es una novela negra de manual entremezclada con una buena dosis de sucesos y personajes sobrenaturales. En la solapa de la edición de Tusquets comparan a Connolly con Stephen King, pero yo diría que Connolly escribe mejor y que la trama se centra más en otro nivel de terror, si es que terror es la palabra a utilizar.

Lo cierto es que finalizada la lectura la sensación es ambivalente. La novela atrapa y se lee de un tirón. Algo que siempre es de agradecer. Sin duda tiene mucha más profundidad que un bestseller al uso. Se aprecia un trabajo de fondo, estilístico, de elaboración y estructuración de la trama, de documentación. Los personajes son sólidos y tienen personalidad, los principales y los secundarios. Patina en ocasiones la capa de fantasía/terror, que si en muchos momentos es solvente (ángeles caídos o esa especie de secta confabulada para hacer el mal) e incluso me ha recordado por momentos a la propuesta global de Lovecraft (el dios de las avispas), en unos pocos se le va de las manos para convertirse en algo un tanto vodevilesco (la niña del bosque). Pero sin embargo, no deja de ser curioso ese rizar el rizo para sobreponer varias  capas de propuesta sobrenatural.

Quizás el mayor déficit, como suele ser habitual en este tipo de novelas, es el final, que se resuelve muy rápidamente y de manera un tanto previsible; pero eso sí guardándose un as para dejar claro que la saga del detective Charlie Parker sigue adelante. En el título he definido La ira de los ángeles como una novela solvente, así que sin duda, Charlie Parker se merece otra oportunidad.

viernes, agosto 22, 2014

El grito del pueblo. ¡Viva la Comuna!

La Comuna de París es todo un fenómeno emocional en la progresiva lucha del ser humano por alcanzar su libertad. Entre los diversos ejercicios de acercamiento a este acontecimiento histórico, para mí el producto más acabado y detallista es este Grito del Pueblo, que dibujó el gran Tardi sobre el guión y la novela de Jean Vautrin.

Publicado originalmente en 4 partes y recopilado después en un volumen único bajo el título de El grito del pueblo (Norma, 2011) este álbum tiene a mi entender todo lo que se le puede pedir a un comic que se atreve a acercarse a un proceso histórico de esta magnitud. Un guión excelente, como excelentes son también las ilustraciones de Tardi. Un rigor histórico comprobado, desde la defensa de los cañones de la milicia, pasando por el derribo de la columna Vendome, hasta los últimos combates en el cementerio de Pere Lachaise. Un detallismo en la desarrollo de los acontecimientos que apabulla. Una historia coral que es la del propio proceso de la Comuna combinada con una intriga paralela de la que se vale para llevarnos en volandas de uno a otro punto de la asediada ciudad de París.

El grito del pueblo no oculta ni los errores de la Comuna, ni sus posibles excesos; pero constituye un retrato fidedigno de aquel romántico intento revolucionario que se atrevió a renunciar a la guerra como elemento de resolución de conflictos entre los seres humanos y que paradójicamente fue ahogado a sangre y fuego por los versallistas con Thiers a la cabeza de un grupo de prohombres de estado que no fueron capaces de hacer frente a las tropas del Káiser pero si de enseñarse cobardemente con su propio pueblo.

En definitiva, esta es la historia de uno de esos momentos en los que un grupo de personas decide convertirse en sujeto colectivo para tratar de alcanzar un modo de vida más humano y justo y por el que vemos pasar a intelectuales comprometidos, burgueses re-evolucionados, grupos de anarquistas con la profesora Louise Michel a la cabeza, rateros que por un momento consideran que es más importante su deber para con la sociedad que sus intereses personales y por supuesto espías, individuos que se arrodillan ante el poder, personas que ni en el más extremo proceso de enajenación mental se atreverían a anteponer los intereses de las persona a su servil compromiso con los poderes fácticos.

La Comuna fue un breve proceso si lo contabilizamos temporalmente, pero todavía hoy es un ejercicio de autodeterminación personal y colectiva que sigue conmoviendo a las personas y si lo hace es gracias a ejercicios como el de los libertarios Tardi y Vautrin, quienes han plasmado negro sobre blanco, en viñetas repletas de detalle y emoción, el caudal social y humano de aquel movimiento revolucionario.


CODA. Esta reseña esta escrita en homenaje a Antonio Martín Bellido que falleció esta misma semana de Agosto en su domicilio de París, a quien tuve la suerte de conocer y de disfrutar de su inteligencia, su sensibilidad, su sentido del humor, su solidaridad y compañerismo y que era un gran admirador de La Comuna. ¡Qué la tierra te sea leve!

jueves, junio 26, 2014

The New Christs, 75 minutos de puro punk-rock

En este verano tormentoso y húmedo que acaba de comenzar no invita a la actividad, así que cuando recibí la llamada de un amigo en la que me invitaba a acompañarle a Bilbo para ver a The New Christs a punto estuve de decirle que no.

Obviamente no sólo era cuestión del clima. Aunque tengo un par de discos de la banda lo cierto es que no los he pinchado mucho. Además, en la dicotomía de Radio Birdman yo siempre he sido mucho más de Deniz Tek, que de Rob Younger. Tuve tiempo de hacer cuentas y de calcular, sin ningún dato, una edad para Younger que sobrepasaría las 7 décadas. Y la verdad es que no guardaba, pese a ser un gran amante de la banda, un recuerdo muy grato de las últimas visitas de Radio Birdman a Euskadi. Pero, el hecho de que The New Christs presentarán un nuevo disco, Incantations; la pulsión radiobirdmaniana y la oportunidad de tomar unas cervezas con un viejo amigo acabaron por inclinarme hacia el sí. Feliz decisión.

Llegamos a las puertas del Kafe Antzokia antes de que comience el concierto. Fuera de la sala solo se ven un puñado de personas tomando un trago en el bar de enfrente. Lo cierto es que no esperaba una gran asistencia, así que no me pilla de sorpresa. Compramos la entrada y hacemos algo de tiempo antes de entrar.

El concierto lo va a abrir una banda de Iparralde, The Lookers, y entramos justo cuando acceden al escenario para iniciar su actuación. Son un joven trío de energy rock, que me parece deducir cantan en inglés. El sonido no es malo, aunque un poco aturullado. La voz es lo que peor suena. Tienen la actitud propia del novato. Tratan de soltarse, pero se les notan los nervios. Por momentos me parece escuchar una y otra vez la misma canción, pero no podemos obviar que en este tipo de conciertos el sonido de los teloneros no suele ser el mejor. Les damos un aprobado suficiente y les deseamos la mejor de las suertes de cara al futuro.

Hasta ese momento estaremos unas 100 personas en la sala, pero ahora parece que la cosa comienza a calentarse. La espigada figura de Younger ya la hemos visto deambular por la sala y ahora junto a Jim Dickson (Barracudas) al bajo; Dave Kettley a la guitarra; Brent Williams alternando teclado y guitarra y Paul Larsen Loughhead (Celibate Rifles) a la batería están a punto de dar comienzo a su actuación. Poco a poco la presencia de público ha ido creciendo hasta alcanzar varios cientos de personas, bastantes más de las que yo esperaba. Pronto se va a resolver la incógnita.

A las 10:30 en punto da comienzo la actuación. La maquina está en marcha. Younger da rienda suelta a sus característicos movimientos. La voz es buena, entona y modula bien. El sonido como siempre es un tanto irregular, pero en seguida alcanza la velocidad de crucero. La actitud de la banda está a la altura. Kettley es un guitarra solvente. Williams alterna en algunas canciones la guitarra y en otras un teclado Behringer que crea atrayentes atmosferas. La iluminación es muy buena. Los temas se suceden uno tras otro, sin pausa posible. La gente comienza a soltarse en las primeras filas, que terminarán por convertirse en una autentica fiesta. Desde luego es mucho más de lo que yo esperaba.
The New Christs no han venido desde las antípodas para cumplir el expediente. Todo esta calculado y trabajado. La compenetración de la banda es excelente. El resultado es un concierto extraordinario. Alguien pensará que con las expectativas previas, es más fácil sorprenderse. Pero no, ayer The New Christs fue una maquina perfectamente engrasada. No hicieron un concierto digno. Hicieron un gran concierto. Sin pausa entre canción y canción, pararon a las 11:30, pero ha sido una hora extraordinaria, con una tensión constante y en continuo ascenso. Tras una breve pausa regresan para tocar otros 15 o 20 minutos al mismo nivel que la hora anterior, para satisfacción de todo el público y especialmente de las primeras filas que en ese momento viven una fiesta extraordinaria. Entre los temas reconocemos Born out of time, We got this, I swear, On top of me….

Al acabar el concierto y mientras regresamos de camino al coche reflexionamos sobre si lo que hemos visto es una buena o mala situación. Sin duda es buena para The New Christs, pero no deja de ser preocupante que tenga que ser una banda formada por personas que llevan 40 años en el tema quienes nos den, otra vez, una lección de rock y actitud. ¿Donde están las nuevas bandas que tomen el relevo? ¿Hay futuro para el punk-rock? Con esas incógnitas enfilamos la autopista que nos lleva de regreso a casa. Por el momento The New Christs ha calmado nuestra sed… Desde aquí se lo agradecemos.

jueves, junio 19, 2014

Personas como yo, brillante novela de disección personal y colectiva

Siempre es grato encontrarse una novela de esas que te atrapan desde el primer momento. Y más si lo hacen tanto por el fondo, como por la forma. Es decir porque tanto lo que cuenta, como la forma en que lo hace son interesantes y absorbentes. Se disfruta tanto de lo que narra como de la manera en que está escrito.

En literatura contemporánea es posible que esto no me sucediera a este nivel desde que leí Libertad de Jonathan Franzen. Sin duda esta novela de John Irving cumple las expectativas que los lectores consecuentes esperan, pero yo aunque conocía su figura literaria he de confesar que nunca había leído ninguno de sus novelas, pero Personas como yo se ha convertido en la compañera perfecta de una semana de asueto en este mes de junio.

La novela narra la vida de Bill, desde su niñez, marcada por un padre ausente, junto a su familia materna en un pequeño pueblo de Vermont, hasta su senectud convertido en un prestigioso escritor solitario. Es sin duda una novela en la que el sexo como pulsión vital alcanza un peso absoluto en el desarrollo de la personalidad de Bill. Ese devenir personal esta narrado de manera muy brillante, con continuos saltos hacia atrás y hacia adelante y recurrentes adelantos de en apariencia pequeños hechos que en páginas posteriores alcanzan una importante trascendencia en la vida del personaje. Todo ello escrito muy elegantemente en cuanto a estructura narrativa y a prosa que la lectura no puede si no convertirse en una verdadera delicia.

Rodeado de un pequeño número de personas que marcan definitivamente su vida (la bibliotecaria, su padrastro, su mejor amiga, su abuelo, etc.) Bill descubrirá su bisexualidad pura. Los problemas de comprensión e incluso de autocomprensión que esto supone, pues aunque en el caso de Bill no sea así, si que lo es en algunas de las personas que le rodean; las bondades del buen vivir, lo dura que puede ser la vida. En este sentido es terrible la parte en que narra la aparición del SIDA y el durísimo golpe que supuso, en este caso, para la comunidad homosexual. Pero la novela es también un extraordinario relato de la comunidad homosexual de los EE.UU. y en parte también de Europa, durante los años de su orgullosa presentación en público casi como movimiento contracultural, el reflujo que supuso la llegada del SIDA y su regreso posterior ya con el acompañamiento legal de muchos gobiernos. Quizás por esto último no es tan llamativa la aparición de España y el barrio de Chueca en la última parte de la novela.

Pero no quisiera desentrañar muchos datos de esta novela y si intentar empujar a quien pueda leer estas líneas a leerla. Creo que será muy difícil que salga decepcionado del viaje a través de sus páginas, pues John Irving ha alcanzado en esta obra un nivel literario muy alto. Me pregunto cuánto habrá de autobiografía en lo narrado si es que hay algo. Desde luego, leyendo la biografía de Irving, al menos el tema de la lucha es claro.

En cualquier caso dos últimos apuntes. Uno favorable y un pequeño pero. En la parte positiva, siempre me ha entusiasmado esa parte de la narrativa norteamericana que disecciona la realidad de las viejas comunidades progresistas de los EE.UU. Y aquí aparece de forma muy clara en ese pueblo de Vermont donde una especie de chiflados por el teatro se pasan años y años representando a Ibsen o a Shakespeare, respetuosos con la diversidad y al mismo tiempo conviviendo con otra parte de la comunidad muy conservadora, haciendoBill hacia este en tanto a la relación con su madre que acongoja.
verdadero encaje de bolillos. Hay en este sentido un reproche en la novela del padrastro de

En el debe, personalmente creo que Irving pierde algo la medida rodeando al personaje de tan elevado número de transexuales hasta el punto que parece una condición hereditaria. Creo que le resta parte de credibilidad. En cualquier caso se pierde un tanto el misterio jugado por un evanescente personaje central como es Kittredge, en caso claro está de que el autor quisiera asignarle esta condición.

En cualquier caso un gran trabajo de Irving como escritor y una gran novela para disfrutar del vicio de leer.

martes, mayo 20, 2014

La muerte en Venecia, retrato de la decadencia

Siempre es interesante regresar a los clásicos y en esta ocasión el seleccionado ha sido Thomas Mann. Lo cierto es que es un tanto absurdo el criticar o alabar a un autor de sobra reconocido como Mann, premio Nobel en 1929, y algunas de cuyas novelas ya forman parte de la historia de la literatura universal como Los Buddenbrook, La montaña mágica o esta Muerte en Venecia que aquí nos ocupa.

Pero aquí no se trata de pontificar, sino de expresar una visión personal y actual sobre una novela que se escribió en 1912. Lo cierto es que es una novela breve, pero de lectura complicada. Repleta de reflexión, de desarrollo pausado y acción prácticamente inexistente. Escrita con un estilo sobrio y personal y un lenguaje muy rico.

Al parecer,  recoge además bastantes aspectos biográficos del propio autor, aunque de manera relativamente camuflada. En realidad es un retrato bastante fascinante de una personalidad conservadora, pero que observa con desasosiego como su deseo y pulsión sexual se avalanzan de manera incontrolable, al menos intelectualmente, hacía un sentimiento que quizás querría evitar a toda costa y ese combate interior, entremezclado con la decadencia de una Venecia atravesada por una epidemia de cólera que amenaza con asolar media ciudad, acaba plasmándose en un ambiente desasosegante interior (en la psique del protagonista) y exteriormente (el medio en el que se desarrolla). Desasosiego que se traslada y aprisiona al lector. Y qué más es lo que se le puede pedir a una novela.

Gustav von Aschenbach es el prestigioso y reflexivo escritor de edad madura, residente en Munich, que decide viajar al sur para tratar de reencontrarse consigo mismo o con la creatividad. En Venecia, su destino final, acabará obsesionado por un jovencito caballero polaco de nombre Tadzio que se aloja con su familia en el mismo hotel en el que lo hace Aschenbach.

Al parecer una buena parte de la novela tiene carácter autobiográfico, pues aunque Mann se casó con Katia Pringsheim, durante su juventud no escondió una clara pulsión homosexual y también durante una de sus estancias vacacionales en Venecia se quedo prendado de un joven efebo.

Dos aspectos son a mi entender sobresalientes en la novela. En primera lugar la dura descripción que el protagonista hace de un viejo tunante, (camuflado de joven y que insiste en confraternizar con sus jóvenes compañeros de viaje) con el que comparte viaje en barco desde la costa croata hasta Venecia. Dureza que contrasta con la posterior evolución psicológica y personal de Aschenbach tras encontrarse con el joven Tadzio.

En segundo lugar la decadencia paralela de la ciudad de Venecia amenazada por la enfermedad y la del propio que va perdiendo poco a poco el autocontrol interno y externo. Embriagado febrilmente en su atracción por un Tadzio al que en ningún momento osará siquiera dirigir la palabra.
Aschenbach

En definitiva, una pequeña gran novela de certero retrato psicológico.

miércoles, enero 22, 2014

Germinal Gracia, un libertario de última frontera

Vamos a dedicar el primer post del año a Germinal Gracia, un libertario de pro; pero no por casualidad, sino por mor de la actualidad; aunque se trate de una actualidad pequeñita. Pero de pequeños gestos se hacen en ocasiones los grandes caminos.

Germinal Gracia, o Víctor García, seudónimo que le acompañó casi durante toda su vida, fue, podríamos calificarlo así, uno de los libertarios de última frontera. De última frontera por varios motivos, puesto que también se le conoció como el Marco Polo del anarquismo por su afán por viajar, conocer e interpretar otros mundos. Pero yo lo aplicaría a otro aspecto. Nacido el 24 de agosto de 1919 y miembro desde muy joven de las Juventudes Libertarias de Gracia. Fuertemente ideologizados; Gracia estaba llamado a ser junto a alguno de sus compañeros como Abel Paz, Federico Arcos o Liberto Sarrau, con quienes fundaría el grupo de afinidad, Los Quijotes del ideal la punta de lanza del movimiento libertario ibérico. Otros militantes de esta hornada serían José Peirats o Antonio Téllez. Desde su militancia juvenil libertaria estaban llamados a ser el relevo más preparado y concienciado para asumir el reto de desarrollar todavía más el anarquismo en la Península.

Esa habría sido su labor de no haber estallado la Guerra Civil cuando eran todavía muy jóvenes. Con la guerra, llego la revolución; pero también las peores condiciones para implementar el programa libertario. Germinal seguiría a partir de entonces la trayectoria que le impuso la realidad, no la que, probablemente, él hubiera trazado. Primero ingreso en la Columna los Aguiluchos. Luego fue herido y pasó a trabajar en una colectividad agrícola en Cervia. Después paso a la 26ª División (antigua Columna Durruti). Durante la guerra desde las JJ.LL. fueron la oposición más dura al progresivo anquilosamiento de las estructuras oficiales del Movimiento Libertario Español y la crítica más afilada a la deserción de los postulados anarquistas.

Tras la derrota pasó por los campos de refugiados de Argeles, Barcares y fue enviado a Dachau en 1944, de donde se fuga en 1945. Participa en el 1er Congreso de las Juventudes Libertarias en Toulousse. Entra en los órganos de dirección de la organización. Inicia su compromiso de por vida con su órgano de prensa: Ruta. Pasa a actuar clandestinamente en España al lado de jóvenes como Raúl Carballeira, Juan Cazorla (Tom Mix) y otros. Muchos de estos riegan con su sangre las calles de Barcelona y mueren en enfrentamientos con las autoridades.

Germinal regresa a Francia y finalmente el 24 de Julio de 1948 llega a Venezuela. En su tiempo libre comienza a recorrer primero Indoamérica, como a él le gustaba llamarla en lugar de Latinoamérica o Iberoamérica, para incorporar a la población originaría. Después emprendería un viaje por todo el mundo de 5 años. Esperantista ferviente, utilizo la lengua inventada por el Dr. Zamenhof para contactar con otros libertarios en cualquier lugar del planeta. De esos viajes surgieron múltiples libros como América hoy, El Japón hoy, Coordenadas andariegas, etc.

Se instalaría definitivamente en Venezuela tras un breve regreso a Francia. No estuvo ajeno a los problemas del exilio. Así vivió la división del exilio entre los militantes que se mantuvieron fieles a su origen obrero y quienes no desaprovecharon la oportunidad de enriquecerse. Esto sucedió con muchos exiliados en diferentes países de América que no veían inconveniente en seguir militando en la CNT exiliada y mantener un alto estatus económico. En algunos países incluso empujo a la división de la organización en diferentes sectores y entre ellos se hablaba incluso de la CNT de los patrones.

Germinal Gracia también continuó escribiendo sobre los problemas teóricos del anarquismo. Publicando Ruta desde Caracas casi de manera artesanal. Viajando por todo el mundo para visitar a los compañeros, a los que nunca dejo de recordar la necesidad de mantener el contacto. Siempre fue partidario de la unidad por encima de todo y evoluciono desde la ortodoxia juvenil hasta un anarquismo reflexionado y respetuoso. O por decirlo de otra manera hacia el verdadero anarquismo, libre de inquina y autoritarismo.

Tuvo tiempo de vivir una decepción más con la ruptura de la CNT en España y ver la evolución de los dos sectores de la misma. Nunca quiso posicionarse sobre esa ruptura. En Montady (Francia) edificó una casa Villa Canaima que compartió con la familia de José Peirats. Allí falleció en 1991. Dejaba viuda y dos hijas.

Todas estas notas están sacadas del libro de Carlos Díaz, Víctor García el Marco Polo del anarquismo, editado por Madre Tierra. Un libro que pese al estilo algo manierista de Carlos Díaz es verdaderamente interesante y en el que se incluyen algunos trabajos teóricos de Germinal Gracia como el muy recomendable Mentís y Réspice a Floreal Castilla publicado en Ruta en octubre de 1976.

Pero alguien preguntará y a qué viene ahora un texto cómo este sobre Germinal Gracia. Pues pese a que su visión del movimiento libertario sigue siendo plenamente vigente Germinal vuelve a ser actualidad porque el Grupo Cultural de Estudios Sociales de Melbourne y Acracia Publications han decidido reeditar uno de los textos clásicos de Germinal Gracia: Kotoku, Osugi y Yamaga, tres anarquistas japoneses que podeis descargar en el enlace.

miércoles, noviembre 27, 2013

Beowulf, un lujo visual

Gracias al trabajo editorial de Astiberri ha llegado a las librerías este impresionante comic de Santiago García y el dibujante orensano David Rubín. Un excelente trabajo se mire por dónde se mire. Y es fácil asegurar que en las páginas de este comic hay mucho que mirar y con lo que disfrutar.

Con una edición lujosísima, que convierte el álbum en una verdadera obra de arte suficiente para destacarlo sólo por eso; lo cierto es que si el exterior es impresionante, el interior es todavía más impactante. Hay muchas cosas de las que hablar y todas buenas. Sin duda quién se lleva el gato al agua es el trabajo de David Rubín pues este Beowulf es eminentemente visual. Con muy poco texto, que no poco guión, pero con muy buenas ilustraciones Rubín soporta el peso de la narración de esta leyenda nórdica.

Si tuviera que destacar algunos elementos sin duda serían el realismo la acción en su conjunto y la enorme definición del dibujante en cada viñeta. Y pese a su gran definición no es absolutamente realista pues los rostros y las figuras apuestan por la ilustración y no por el dibujo realista. Es en los detalles donde Rubín ha echado el resto para conseguir unas viñetas de gran dinamismo y muy plásticas.

La fuerza de las imágenes y de las composiciones dibujadas a mano se ven reforzadas además con la omnipresencia del color rojo en la mayor parte de la obra, lo que contribuye a resaltar la actividad de cada viñeta. También es de reseñar la presencia de grandes escenas de doble página que hay que visionar primero en su conjunto y luego recorrer con la vista centimetro a centimetro para exprimir hasta la última gota de su talento.

Y junto a eso, totalmente destacable, la sorprendente e inteligente capacidad para narrar dos acciones distintas al mismo tiempo con una sabia combinación de viñetas, que convierten la lectura y la visualización de este cómic en un verdadero placer que se mantiene en cada una de sus páginas.
Sin duda este Beowulf es un disfrute para los sentidos y cada viñeta exige un esfuerzo para su visualización que se ve siempre recompensado con cada detalle, cada plano, cada enfoque, cada línea.

Lo dicho este Beowulf es un lujo visual y editorial.

viernes, noviembre 22, 2013

De Neguri a Lausanne, diarios de una transición. Desnudo individual de una élite económica

Creo que es la primera vez que al reflexionar sobre un libro no sé muy bien cómo empezar a escribir. No sabría decir si este es un bueno o malo. Si es una burla o una revelación. Una boutade o un salir del armario. Un paso al frente o una rendición de cuentas. Lo que es indudable es que es cuanto menos un libro sorprendente.

Alejandro Gaytán de Ayala ha esperado a que trascurran tres décadas para publicar sus diarios personales comprendidos entre los años 1977 y 1980. Pero… ¿Quién es Alejandro Gaytán de Ayala? En mi vida había escuchado tales apellidos ni escuchado hablar de él, ni de su familia. Y sin embargo, Alejandro era una de los dandis que habitaban en ese ghetto del éxito económico y la endogamia política que es Neguri. Para quién no lo sepa, la isla más lujosa del conglomerado de poder que fue (¿y sigue siendo?) Getxo.

Isla terrestre en la que habitaban, y habitan, buena parte, si no el todo de esa élite económica que ya antes de la Dictadura, pero sobre todo gracias al franquismo, se convirtió en la casta que gobernó (sin que esto quiera decir que haya perdido su capacidad de influir en la economía y la política) y se enriqueció gracias al sudor de miles y miles de vascos, autóctonos y de adopción, en sus bancos, sus minas, sus astilleros, sus siderurgias, sus eléctricas o sus papeleras.
 
Con la transición, Neguri entraba en crisis sobre todo por su incapacidad para apartarse de la identificación absoluta con el franquismo, al que muchas de esas familias ya apoyaron durante el alzamiento, apoyo que luego vieron recompensado en la influencia de sus empresas y bancos y el acaparamiento de puestos políticos.

Todo eso aparece muy bien retratado en los diarios de Gaytán de Ayala. La identificación con una derecha clerical y rancia, aunque el protagonista sea homosexual con un fuerte complejo e impacto psicológico, que oscila entre el apoyo a AP y a UCD según oscile el péndulo anímico y las reservas más absolutas hacia el nacionalismo democrático o radical, así como hacia el obrerismo.

Con un fuerte sentido de clase e incluso racismo económico. Un elitismo de clase que en las entradas de su diario le hace defender intervenciones militares o al menos comprenderlas intelectualmente e incluso el apartheid político y soluciones finales para determinados espectros ideológicos.
 
En realidad, a Alejandro sólo le interesa el dinero para no tener que trabajar, amenaza que se cierne sobre él como su pesadilla más recurrente; el bridge y la música. Hombre de extraordinaria cultura se pasa buena parte de estos cuatros años eludiendo el trabajo, cobrando eso si su asignación como miembro del consejo de la papelera familiar, viajando por Europa para acudir a los principales circuitos musicales del continente: Salzburgo, Múnich, Ginebra y por Paris y Londres para acudir al teatro, conciertos o comprar libros.

Este libro que en ocasiones es un insulto y en otras extraordinariamente divertido podría pasar por una anécdota, por un caso único; pero los apellidos que circulan por las anotaciones diarias del autor, personas con las que pasa sus días cenando, jugando al bridge, disfrutando de espectáculos o simplemente alternando, rápidamente nos hacen ver hasta qué punto fueron poderosos en una época, y probablemente siguen siéndolo, y hasta qué punto compartían análisis: José María de Areilza (omnipresente en la casa familiar de Markina), Sota, Guell, Cambó, Ybarra, Ibarra, Icaza, Cavero, Oshea Botín, Senillosa, Guimón, Rodezno, Garrigues, Oriol, Urquijo, Careaga, Ampuero, Lequerica, Olarra, Arrue, muchos con sus respectivos títulos nobiliarios… y un largo etcétera.

Por supuesto hay otras amistades llamativas y muy cercanas como Juan Cambreleng, Jerónimo Saavedra o el mismísimo Narcís Serra. 

El libro recoge también la efervescencia política del momento: mítines, referéndums, elecciones, manifestaciones, violencia, Lemoniz…. Es un retrato costumbrista de una minoría fuera de tiempo y de lugar que no sabe cómo reaccionar ante la ruptura del statu quo del que tanto se han beneficiado durante mucho tiempo.

Mención aparte merecen las entradas situadas en la casa familiar de Markina que realmente resultan sorprendentes al ver como un pueblo tan pequeño era hábitat habitual de un círculo tan poderoso de personas; las referencias a su tratamiento psicoanalítico y el prólogo de su primo Perico Ibarra, notable en su análisis y en el que revela su propio origen psicosocial siendo como es uno de los tótems de la progresía intelectual de Euskadi.

Podríamos seguir diseccionando aspectos que aparecen en estos diarios, que finalizan cuando el autor marcha a Lausana a trabajar en el COI. Pero en definitiva baste con decir que es un libro que incluso publicado 30 años después de los hechos que recoge, debe de haber levantado ampollas en su círculo social y que mientras se lee nos hace oscilar entre el humor más inteligente, la sorpresa y el asco. Y eso desde luego no es poca cosa para un libro.