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viernes, diciembre 30, 2016

"La hora de despertarnos juntos", bella novela de Kirmen Uribe

Kirmen Uribe ha escogido un bello verso de Ezra Pound para dar título a su estupenda novela biográfica sobre el devenir de la familia formada por Txomin Letamendi y Karmele Urresti. No deja de ser una pequeña crueldad que sea el verso de un fascista el que dé título a la historia de dos personas que dedicaron toda su vida a luchar contra la dictadura de Franco. En el caso de Letamendi acabo pagando con su vida su militancia clandestina contra el franquismo. Urresti sufrió largos años de exilio separada de sus hijos por la misma causa.

En cualquier caso la obra de Uribe es una gran novela que lo mismo podría ser un largo reportaje, una investigación histórica o una biografía familiar novelada. Es cierto que es la epopeya vital de una familia muy ligada al nacionalismo vasco, pero buena parte de los hechos que narra podrían ser aplicados a cualquier otra familia de cualquiera de las otras ideologías que sufrieron la crueldad de la derrota tras la Guerra Civil española y la barbarie de 40 años de dictadura encabezada por el General Franco.

Como no comprender y extrapolar la ilusión entre los vascos durante los últimos años de la II Guerra Mundial y su colaboración con los servicios de información británicos y estadounidenses. Como no ilusionarse cuando la posibilidad de una intervención aliada que acabara con la dictadura en España parecía algo más que una simple posibilidad. Como no entender su decepción cuando los Aliados decidieron que era mejor una dictadura en España que evitará la extensión de la fiebre comunista y mantuviera la posición estratégica de España en la órbita de las democracias occidentales.

Esa decepción que arruinó la vida de personas como Letamendi, Sota o el lehendakari Agirre en esta novela, es la misma que hemos leído en otros testimonios de otros sectores ideológicos del exilio.

Y no extraña el ver los efectos que el paso del tiempo provocó en las huestes del nacionalismo vasco. Desde el primer exilio, los tiempos de Eresoinka, las dificultades para ser reconocidos como autoridades legitimas en el exilio, la entrega de muchos militantes a la causa, y la posterior decepción y retirada de los años 60. La aparición de jóvenes que tienen su propio parecer y discrepan de las posturas oficiales. La creación de ETA, la división definitiva de la familia nacionalista. ¿No es acaso una deriva temporal muy similar a la del exilio libertario? ¿No sucedió lo mismo con otros sectores ideológicos, por ejemplo los socialistas?

Esta novela rio pasa por encima de algunos elementos que podría haber resaltado sobre todo a su inicio. Puede existir cierta idealización de la figura de Agirre y Sota. Contiene algún pequeño error histórico, pero es en su conjunto una extraordinaria novela. Repleta de cariño y ternura. Con una actitud digna de alabanza por comprender, entender, buscar, preguntar. Ilustra, pero sobre todo conmueve. Conmueve quizás como sólo las historias verdaderas pueden hacerlo.

No se esconde tras ninguna fachada. No trata de contemporizar. Es valiente, sobre todo en el rápido resumen de los últimos capítulos en cuanto a lo sucedido en los últimos años del franquismo y la transición en Euskadi. Creo que al autor le duele sinceramente lo sucedido y se pregunta cómo pudieron suceder tantas cosas terribles. Quizás sólo se puede entender ahora, porque es desde la distancia cuando se puede reflexionar con tranquilidad sobre lo sucedido.

Seguramente será una novela que encantará en el PNV, pero también debería de hacerles reflexionar sobre cómo es posible que en una familia tan imbricada con el partido, tan marcada por la historia sus propios componentes buscaran otras respuestas y otros caminos en otras alternativas.

Puede que duela en algún sector del nacionalismo de izquierdas, pero si se piensa con objetividad todas las preguntas y reflexiones de Uribe son pertinentes.

Y al lector que solo busca disfrutar de una historia impactante y bien escrita, debería encantarle porque contiene todo lo que se le puede pedir a una gran novela: argumento, estilo, sinceridad, deseo de aprender y transmitir, cantidad de personajes históricos que enorgullecen unos y asustan otros, y sobre todo exalta muchas emociones de las que golpean en el corazón y el cerebro de quien tiene la suerte de leerla. Muy bella.

miércoles, septiembre 28, 2016

"La ley del menor", Justicia y Sentimientos

Este ha sido mi primer encuentro con la literatura de Ian Mcewan y si bien he de decir que no me ha parecido una supernovela, sí que hay que decir en su favor que reúne una serie de virtudes que la convierten en una lectura a tener en cuenta y que contiene los mimbres necesarios para haberse constituido en una novela mucho más ambiciosa.

¿Cuales son esas virtudes? Por un lado, un indudable dominio de la prosa, que en general hace que la lectura sea reconfortante, y eso que en ocasiones la trama, mínima, pero muy centrada en el mundo judicial se vuelva densa.

Por otro lado, hay una indudable capacidad para retratar las vicisitudes de esta pareja sin hijos de clase alta, que entra en crisis, y en la que la protagonista, alta responsable de un tribunal de justicia sublimará su crisis personal en su trabajo. Así se abre otra oportunidad que el autor no desaprovecha para profundizar en las entrañas del modelo judicial británico, del que sin duda se demuestra como un profundo conocedor.

Hurgando aún más en la trama, se presenta el dilema moral al que la protagonista deberá dar respuesta como jurista: la capacidad que el Estado tiene para inmiscuirse en las creencias religiosas del individuo, y rizando el rizo en la de un menor que debe elegir entre enfrentarse a los dogmas de su religión o a sus necesidades médicas, aún a riesgo de poner su vida en cuestión. O dándole la vuelta al argumento, también podemos hablar de en qué medida la religión puede imponer su punto de vista sobre la racionalidad y el sentido común.

Pues bien ese dilema es el que enfrenta la novela e incluso yendo más allá, reflexiona sobre cuales son las consecuencias personales e incluso colectivas de las decisiones que la Justicia toma para con los individuos y las responsabilidades individuales que las personas asumen cuando se convierten en representantes de la Justicia. Es en este sentido una novela que se plantea cuestiones apasionantes, que por cierto se combinan con las desavenencias sentimentales de la protagonista y su pareja.

La realidad es que todos estos aspectos que hemos reseñado anteriormente se condensan en tan sólo 210 páginas, aunque como cualquiera puede darse cuenta podrían dar para varios volúmenes. En ese sentido la novela plantea una realidad compleja y la trabaja parcialmente, pero sin quedarse en la superficie. Eso convierte la lectura de esta novela en sugerente, puesto que el lector tiene la oportunidad de ir reflexionando sobre las consecuencias de los actos que se plantean en la trama y divagar sobre problemas realmente apasionantes.

Si tuviera que hablar de los peros a esta novela sería quizás lo previsible de su final y que el autor no haya apostado por profundizar más en la psicología del joven enfermo, y eso que la novela sí que deja caer en este sentido reflexiones más que interesantes.

En definitiva, una novela breve pero sustanciosa para hincarle el diente. Más que sugerente lectura.

lunes, marzo 14, 2016

"Todos somos Albert Camus", recordando a un rebelde

Voy a dedicar hoy unas pocas líneas a reseñar una sustanciosa obra dramática de Luis Agius dedicada al siempre respetado Albert Camus y que por título lleva ese probablemente exagerado Todos somos Albert Camus.

Un grupo de actores preparan bajo la dirección del propio Camus el reestreno de su Calígula. En un descanso los actores divagan sobre la posibilidad de interrogar al propio Camus sobre su personalidad, su origen, su obra y su posible conversión al catolicismo.

A través de las intervenciones de Camus podremos encontrar pautas sobre su pensamiento. Esa apuesta por el humanismo, la libertad y el concepto de rebelión. Soy rebelde, luego existo.

Por el texto se pasean Simone Weil, intelectual que mostrara su compromiso en la Columna DurrutiGuy Moquet, su propia madre, alguno de los personajes que creo, sus amantes y como no, Jean Paul Sartre, o el Sr Nada, discutiendo, como no puede ser de otra manera con Camus, el Sr. Rebelde. Enfrentamiento que se sintetiza en un No me convencerás (Camus) y un Jamás te comprenderé (Sartre).

Hay espacio para que Camus reflexione sobre el amor: cada vez, fue toda una vida; sobre su infancia en la pobreza de Argel, sobre la oportunidad perdida tras la Liberación de Francia de crear un modo de vida más humano y justo.

Lamentablemente ni una sola línea sobre el compromiso de Camus con el pensamiento anarquista. Movimiento al que llegó de la mano de André Prudhommeaux y en el que llego a implicarse vigorosamente como lo demuestran sus artículos para diversas cabeceras de la prensa libertaria tanto francesa, como del exilio español. Sobre este tema existe un interesante libro La sangre de la libertad, editado por La linterna sorda, cuya reseña debería de aparecer pronto en este blog.

En definitiva, Agius ha escrito un interesante texto para recordar a un autor imprescindible de la literatura francesa del S. XX. con la virtud de recoger acertadamente algunas de sus ideas fuerza. Nuestro admirado Camus.

viernes, noviembre 20, 2015

"Mujer de barro", una novela desconcertante

Hace años que el nombre de Joyce Carol Oates viene sonando como firme candidata al Nobel de Literatura. Y algún crítico notable ha escrito que quizás lo mejor de la narrativa norteamericana contemporánea ha salido de la pluma de esta veterana escritora que ya cuenta con una edad, puesto que nació en 1938. Quiere esto decir que no es una recién llegada al mundo de la literatura, pues su primera novela la publicó con 26 años y cuenta pues con una extensa obra editada.

Pero, como es habitual, no había tenido la oportunidad de cruzarme todavía con ninguno de sus libros. Así que había llegado la hora de resolver este pequeño desencuentro. Y así cayó en mis manos Mujer de Barro (Alfaguara 2013), para acabar de una vez por todas con una pequeña parte de mi desconocimiento generalizado.

Ahora que ya me he leído la novela, en pocos días además, lo primero que tengo que decir es que no sé muy bien que decir. Me ha gustado, pero todavía me pregunto el porqué. Básicamente creo que lo sé. Una buena parte de lo narrado se dedica a escarbar en esa parte de la América estadounidense que me interesa. Esas elites profundamente liberales en el mejor sentido de la palabra, que se ven obligados a convivir con personas, situaciones y épocas fuertemente conservadoras. Y en ese entrecruzarse se plantean dilemas y desencuentros que empujan a reflexionar e intentar comprender esa sociedad dicotómica y casi podríamos decir bipolar. Hay algo de eso muy bien escrito en esta novela de Oates, los mejores capítulos de esta Mujer de barro son los que nos muestran a una poderosa y orgullosa Rectora de una potente Universidad privada.

Y también me gusta el desconcierto en que la autora va sumiendo al lector a medida que la lectura avanza. Todo, y digo todo, porque la propia historia que se narra se pone en cuestión continuamente. ¿Es nuestra protagonista una asesina? ¿Ha tenido alguna vez un amante? ¿Se ha casado? ¿Regresa a su puesto en la Universidad o podríamos suponer que su cerebro está arrasado por la enfermedad mental? No es descartable pues los orígenes de la protagonista son tremendos. Arrojada por su madre a una laguna en la que está a punto de fallecer cuando es todavía una niña, será después adoptada por una familia que le da el mismo nombre que a su hija fallecida.

Por supuesto todas estas dudas que quedan sin resolver también convierten el final de la lectura en puro desconcierto. Al menos quien esto escribe, se sumerge mientras lee, y cuando ha terminado, en un mar de dudas, pues algunos de los capítulos parecen estar insertados para desquiciar al lector más osado. Estas trampas que pueden resultar también un estímulo para la lectura, alcanzan aquí un grado de exposición francamente alto, quizás en demasía. Muchas incógnitas dando vueltas en mi cabeza. Probablemente se trata de un exceso de libertad creativa por parte de la autora. Ya sabemos que en los últimos tiempos ha cogido mucho vuelo el poner en cuestión de la narración clásica, con un principio y un final cerrado, claro; pero creo que en esta novela quizás Oates se lleva la palma.

En cualquier caso la autora tiene estilo. Domina el lenguaje. Atrapa en la trama de cada microhistoria. Pero, personalmente, su apuesta por desequilibrar al máximo al lector me parece un poco exagerada. Eso si, Mujer de barro no es una de esas novelas que se olvida fácilmente.

miércoles, noviembre 11, 2015

"Gran cabaret", floja narrativa


Sentía interés por acercarme a la narrativa de David Grossman desde que conocí el hecho de que es firme partidario de una negociación de paz entre Israel y Palestina yde que su postura antibelicista se incrementó tras la muerte de su hijo Uri en combate en el Sur del Líbano.Se unía así a otros intelectuales opuestos a la violencia que su país ejerce contra Palestina, como el también escritor Amos Oz.

La llegada a las librerías y a las bibliotecas de Gran Cabaret, su última novela, me ha ofrecido la posibilidad de conocer la literatura de Grossman y lamento decir que no ha conseguido conmoverme. Y escribo conmover porque en principio la historia va de eso. De conmover y de sentimientos. Un humorista sale al escenario para tratar de animar la noche del público. Pero algo sucede que le empuja a ir abandonando el humor para centrarse en un aspecto pretérito y doloroso de su vida que ira narrando gota a gota al respetable.

No sé discernir muy bien si se trata de un plan preconcebido, pues se preocupa de invitar al espectáculo a un amigo de la infancia con el que había perdido el contacto; o una situación que se le escapa de las manos; ya que el suceso en si sobrepasa la relación y el reencuentro con este antiguo conocido.

Hay un inicio interesante en la narración, porque desconocemos por dónde va a derivar la velada y porque el propio conocido del humorista, una antigua autoridad judicial, desconoce el hecho por el que el interprete ha recuperado el contacto y se muestra tan interesado en que acuda al acto.

Se abre así una expectativa que no termina por cumplirse y la lectura poco a poco va dilatándose más y más sin que se presente ningún hito que rompa la situación. Y sin que, como lector, logre empatizar con el drama personal del protagonista, por más que éste exponga su drama en público sin ningún pudor. Por supuesto, hay elementos interesantes, pero están casi más presentes en las notas de color, en la idiosincrasia de la sociedad israelí, en el pasado reciente con la creación del país por una masa proveniente de diversos lugares, las consecuencias del H
olocausto, la relación con las fuerzas armadas; pero como digo están más en los aspectos periféricos de la narración que en la trama central.

En definitiva una huida hacia adelante y una novela a mi entender fallida en buena parte. En cualquier caso habrá que darle otra oportunidad al autor.

viernes, febrero 27, 2015

La Verdad, literatura existencial de corto recorrido

De vez en cuando a uno le gusta acercarse a otras literaturas más lejanas.  Así que cuando se presento la oportunidad de leer a una escritora finlandesa, como Riika Pulkkinen, no la deseché. No tenía ninguna referencia externa anterior, ni ahora que he acabado la lectura, tampoco. Así que estas líneas que vas a leer son fruto de una reflexión reposada de lo que he ido regurgitando en mi cabeza durante unos cuantos días.

Es un libro correcto, mínimo, que desiste, conscientemente, de entrar al fondo de un análisis sobre las relaciones interfamiliares y los problemas del pasado. De estructura trabajada y correcta, tiene a mi entender un deje de escuela de escritura; en el sentido de que quizás todo es demasiado previsible, tanto en la forma narrativa (varias voces alternadas, capítulos breves, las dos historias que avanzan de manera conjunta para finalizar a la vez, el intento de utilizar la música para calificar épocas, etc.) como en el fondo estilístico (la nieta que investiga, la protagonista difunta que sufre el desplante de su amante y el robo de sus aventuras, la abuela enferma y próxima a la muerte, el abuelo artista, la madre médica, etc.).

Y sin embargo, es una novela correcta. Más allá de la literatura de consumo rápido; pero también a mi entender sin mucha capacidad para trascender.

Hay un solo momento en el que la novela podría haber alcanzado mayor potencia, que es aquel en el que la joven nieta parece decantarse hacia un enfrentamiento con su abuelo por la forma en que este trató a su mujer engañada y a su amante utilizada. Pero ese momento de clímax se viene abajo, porque la autora desiste de llevar el enfrentamiento hasta el final, en realidad sólo lo deja intuir, con el pretexto del respeto a la autonomía personal del individuo. Algo que por otra parte parece muy de manual en lo que esperamos de las sociedades nórdicas.

En cualquier caso una novela que se lee sin grandes dificultades, con ciertas pretensiones; eso sí, pero que deja poco poso… Agradable, sin más.

miércoles, octubre 29, 2014

Americanah, una grata sorpresa

No estoy muy acostumbrado a leer literatura étnica. Ni siquiera sé si este es un calificativo adecuado en este caso, o si se puede calificar de esta manera algún tipo de literatura. Pero lo cierto es que entre varios libros que estaban frente a mí, me llamó la atención Americanah, con ese subtitulo en su portada Una novela sobre el amor, la raza… y el pelo afro.

Ojeando la solapa descubrí que americanah es el término burlón con el que los nigerianos se refieren a quienes han pasado una temporada en Estados Unidos y regresan con aires de superioridad. No sé mucho sobre la realidad de África. Tampoco sobre nada sobre Nigeria. Ni sobre la literatura africana actual. Por no saber, no sabía si Chimamanda Ngozi Adichie era una chica o un chico. Pero lo cierto es que África está ahí. A nuestro lado. Nigeria también y hay un montón de personas originarias de allí viviendo con nosotros. Así que me dije, bueno, puede ser una oportunidad para aprender algo.

Y la verdad es que Americanah ha sido para mí un grato descubrimiento. Rica a nivel literario y casi más interesante como fuente de información sobre una realidad cercana, pero a la vez muy lejana. Lo cierto es que literariamente tiendo a pensar que, en cuanto a estructura, es el tipo de novela que se aprende a escribir tras asistir a un buen curso de escritura creativa. Es decir, dinámico, equilibrado, con los oportunos saltos; pero quizás un poco demasiado al pie del canon de la literatura en serie actual. Pero eso sí, la humanidad de lo que cuenta, lo interesante del analisis sociológico (quiero creer creer que muestra magníficamente la realidad de una gente y un país) la convierten en una gran novela. Los anhelos y sueños de la gente corriente, independientemente de su condición economica, su raza y su origen.

En todo momento lo que cuenta es creíble y llega al lector. Emociona, entretiene, atrapa. Tanto la primera parte con una Nigeria en manos de militarotes, empobrecida y corrupta. El análisis de la realidad estadounidense desde la perspectiva de una recién llegada. Alguien que se da cuenta que es negra cuando llega a los EE.UU. y todos, racistas y antirracistas, se empeñan en recordárselo. La dureza de ser emigrante sin papeles en el Reino Unido. Y el regreso a la nueva Nigeria. Enriquecida, tierra de oportunidades, pero igual de corrupta y exhuberante.

Para mí sin duda el análisis de cada lugar y momento en los que se ubica la acción es lo mejor de la novela. Pero también hay una historia personal. Una bonita y dura historia de amor entre Ifem y Obinze. Una historia de amor que nace, que crece, que se deshace y que vuelve a rehacerse sin saber muy bien cómo terminará. Y eso es lo que resuelve la última parte de esta destacada novela, cuya lectura me ha producido placer e inquietud, curiosidad y reflexión al mismo tiempo. 

Habría muchas más cosas de esta novela sobre las que opinar, pero creo que con esto es suficiente. una muy grata sorpresa. Americanah

viernes, septiembre 26, 2014

La ira de los ángeles, una novela solvente

La ira de los ángeles es la primera novela que leo de John Connolly y alguien dirá que bastante mal comienzo esta reseña. No porque la novela esté mal, sino porque forma parte de una saga sobre las andanzas del detective Charlie Parker y hasta el momento la última de una saga bastante extensa. En cualquier caso el no haber leído ninguna de las novelas anteriores no es un hándicap irresoluble para la lectura de la misma. Imagino que quienes las hayan leído por orden conocerán mejor las características de cada personaje y además entenderán más rápido algunos de los giros que se producen a lo largo de la novela en cuestión, pero  el autor se ocupa de ponernos en antecedentes cuando es necesario para que la trama no se convierta en incomprensible y quien sabe, quizás también sea más interesante el leerla con la cabeza limpia porque lo que se narra sorprende más.

Porque en la sorpresa radica buena parte de la gracia de la novela. Si hacemos un resumen rápido podríamos decir que es una novela negra de manual entremezclada con una buena dosis de sucesos y personajes sobrenaturales. En la solapa de la edición de Tusquets comparan a Connolly con Stephen King, pero yo diría que Connolly escribe mejor y que la trama se centra más en otro nivel de terror, si es que terror es la palabra a utilizar.

Lo cierto es que finalizada la lectura la sensación es ambivalente. La novela atrapa y se lee de un tirón. Algo que siempre es de agradecer. Sin duda tiene mucha más profundidad que un bestseller al uso. Se aprecia un trabajo de fondo, estilístico, de elaboración y estructuración de la trama, de documentación. Los personajes son sólidos y tienen personalidad, los principales y los secundarios. Patina en ocasiones la capa de fantasía/terror, que si en muchos momentos es solvente (ángeles caídos o esa especie de secta confabulada para hacer el mal) e incluso me ha recordado por momentos a la propuesta global de Lovecraft (el dios de las avispas), en unos pocos se le va de las manos para convertirse en algo un tanto vodevilesco (la niña del bosque). Pero sin embargo, no deja de ser curioso ese rizar el rizo para sobreponer varias  capas de propuesta sobrenatural.

Quizás el mayor déficit, como suele ser habitual en este tipo de novelas, es el final, que se resuelve muy rápidamente y de manera un tanto previsible; pero eso sí guardándose un as para dejar claro que la saga del detective Charlie Parker sigue adelante. En el título he definido La ira de los ángeles como una novela solvente, así que sin duda, Charlie Parker se merece otra oportunidad.

jueves, junio 19, 2014

Personas como yo, brillante novela de disección personal y colectiva

Siempre es grato encontrarse una novela de esas que te atrapan desde el primer momento. Y más si lo hacen tanto por el fondo, como por la forma. Es decir porque tanto lo que cuenta, como la forma en que lo hace son interesantes y absorbentes. Se disfruta tanto de lo que narra como de la manera en que está escrito.

En literatura contemporánea es posible que esto no me sucediera a este nivel desde que leí Libertad de Jonathan Franzen. Sin duda esta novela de John Irving cumple las expectativas que los lectores consecuentes esperan, pero yo aunque conocía su figura literaria he de confesar que nunca había leído ninguno de sus novelas, pero Personas como yo se ha convertido en la compañera perfecta de una semana de asueto en este mes de junio.

La novela narra la vida de Bill, desde su niñez, marcada por un padre ausente, junto a su familia materna en un pequeño pueblo de Vermont, hasta su senectud convertido en un prestigioso escritor solitario. Es sin duda una novela en la que el sexo como pulsión vital alcanza un peso absoluto en el desarrollo de la personalidad de Bill. Ese devenir personal esta narrado de manera muy brillante, con continuos saltos hacia atrás y hacia adelante y recurrentes adelantos de en apariencia pequeños hechos que en páginas posteriores alcanzan una importante trascendencia en la vida del personaje. Todo ello escrito muy elegantemente en cuanto a estructura narrativa y a prosa que la lectura no puede si no convertirse en una verdadera delicia.

Rodeado de un pequeño número de personas que marcan definitivamente su vida (la bibliotecaria, su padrastro, su mejor amiga, su abuelo, etc.) Bill descubrirá su bisexualidad pura. Los problemas de comprensión e incluso de autocomprensión que esto supone, pues aunque en el caso de Bill no sea así, si que lo es en algunas de las personas que le rodean; las bondades del buen vivir, lo dura que puede ser la vida. En este sentido es terrible la parte en que narra la aparición del SIDA y el durísimo golpe que supuso, en este caso, para la comunidad homosexual. Pero la novela es también un extraordinario relato de la comunidad homosexual de los EE.UU. y en parte también de Europa, durante los años de su orgullosa presentación en público casi como movimiento contracultural, el reflujo que supuso la llegada del SIDA y su regreso posterior ya con el acompañamiento legal de muchos gobiernos. Quizás por esto último no es tan llamativa la aparición de España y el barrio de Chueca en la última parte de la novela.

Pero no quisiera desentrañar muchos datos de esta novela y si intentar empujar a quien pueda leer estas líneas a leerla. Creo que será muy difícil que salga decepcionado del viaje a través de sus páginas, pues John Irving ha alcanzado en esta obra un nivel literario muy alto. Me pregunto cuánto habrá de autobiografía en lo narrado si es que hay algo. Desde luego, leyendo la biografía de Irving, al menos el tema de la lucha es claro.

En cualquier caso dos últimos apuntes. Uno favorable y un pequeño pero. En la parte positiva, siempre me ha entusiasmado esa parte de la narrativa norteamericana que disecciona la realidad de las viejas comunidades progresistas de los EE.UU. Y aquí aparece de forma muy clara en ese pueblo de Vermont donde una especie de chiflados por el teatro se pasan años y años representando a Ibsen o a Shakespeare, respetuosos con la diversidad y al mismo tiempo conviviendo con otra parte de la comunidad muy conservadora, haciendoBill hacia este en tanto a la relación con su madre que acongoja.
verdadero encaje de bolillos. Hay en este sentido un reproche en la novela del padrastro de

En el debe, personalmente creo que Irving pierde algo la medida rodeando al personaje de tan elevado número de transexuales hasta el punto que parece una condición hereditaria. Creo que le resta parte de credibilidad. En cualquier caso se pierde un tanto el misterio jugado por un evanescente personaje central como es Kittredge, en caso claro está de que el autor quisiera asignarle esta condición.

En cualquier caso un gran trabajo de Irving como escritor y una gran novela para disfrutar del vicio de leer.

martes, noviembre 05, 2013

El sermón sobre la caída de Roma, literatura filosófica... pero no tanto

Esta novela de Jerôme Ferrari se adjudico el prestigioso premio Goncourt en su edición de 2012 y ha llegado recientemente a nuestras librerías y bibliotecas.

Aunque en el título la he calificado como literatura filosófica, también lo he matizado; pero ese matiz en ningún caso quiere hacer resaltar un demérito. Al contrario, El sermón sobre la caída de Roma es una novela muy bien escrita. Con un estilo denso y poderoso, extraordinario dominio del lenguaje y el vocabulario. Muy bien matizada en cada una de sus líneas. Certera hasta la extenuación en ocasiones. En ese sentido, el no tanto; más que un matiz es un halago, puesto que la novela también tiene una elaborada trama. Es decir, no es un mero ejercicio estilístico. Aunque desde luego estilo tiene y mucho. Quizás no el más elegante, pero si desde luego muy trabajado. El estilo que puede aportar un escritor aplicado y consciente de su capacidad. Quizás no un grandisimo escritor, pero si un escritor dotado.

Hay que decir además que ese trabajo es doble, pues no se aplica únicamente al estilo literario, si no que las diversas líneas argumentales también lo están. Y lo que a priori podría ser una historia intergeneracional lineal, está estructurada de tal manera que hay que avanzar bastante en la lectura de la novela para hacerse una composición de lugar comprensible. Quizás lo más destacado de la novela sea precisamente su arquitectura interna. Con diversas tramas hilvanadas en complicados saltos temporales, que acaban por confluir a medida que se avanza.

El sermón sobre la caída de Roma podría haber sido una simple buena novela con una historia que contar, porque esa historia existe. Pero el autor ha preferido exigirse a sí mismo y al lector un esfuerzo mayor consiguiendo una resultado más alto. La historia de los dos amigos que deciden abandonar sus estudios de Filosofía en Paris para regentar un bar en Córcega habría sido más que suficiente para una novela de esas como las que existen muchas. Los preámbulos de por qué el bar se queda vacio, el grupo de camareras que trabajan en él, el paisanaje que lo frecuenta, las características personales y colectivas del pueblo corso, y sobre todo cómo termina esta historia, esa particular y brillante caída de Roma, habrían dado de sobra si para un best seller apañado. Pero afortunadamente el autor se ha esforzado al complementar tramas y diseccionar el lenguaje para obtener un resultado mucho mejor.

A buen seguro habrá perdido lectores por el camino. Esperemos que el Goncourt le recompense en este sentido; pero quienes perseveren en la lectura lo agradecerán porque a mi entender la historia del abuelo como funcionario en una perdida colonia africana es la parte más lograda de la novela. Si a ello le añadimos las referencias filosóficas e históricas a San Agustín de Hipona, a quien la hermana del protagonista busca como arqueóloga en Argelia, contribuyen a realzar el peso específico de esta breve, pero consistente novela. Una reflexión sobre el devenir personal y el hundimiento de todos los mundos, personales o colectivos, por más sólidos que los consideremos.

viernes, mayo 10, 2013

Memoria de unos ojos pintados, memoria de una derrota completa

Lluís Llach ha dejado muchas grandes canciones para el recuerdo. Ahora tras leer la que es su primera novela, Memoria de unos ojos pintados, puedo decir que el estilo elegante que preside sus composiciones también está presente en su literatura, pero el resultado global dista de estar cerca de su capacidad musical.

Quizás esto sea lo de menos y seguramente también es lo que menos importa al autor, pero hay algo en su novela que chirría. En la primera parte percibo cierta obsesión por situar la Historia en la historia de la novela, cuando le habría dado más viveza y ritmo simplemente el narrar la historia acompañado de la Historia. No sé si queda claro este razonamiento, pero ni la Historia general de una época increíble de esta tierra se recoge en su epopeya, algo normal porque sería imposible el hacerlo en una novela por larga que fuera, ni las digresiones sobre los hechos dejan que la historia a narrar fluya con naturalidad ni vida propia.

A medida que la novela avanza quizás se centra un poco más. Los sentimientos personales del narrador alcanzan mayor vuelo y creo que el pasaje en el que se convierte en joven soldado envuelto en una odiosa carnicería en la batalla del Ebro es el mejor narrado y quizás el que más transmite, junto a la sensación de derrota completa previa y posterior caída de Barcelona.

Hacía el final, vuelvo a encontrar cierta precipitación, demasiados lugares comunes, mucha previsibilidad y elusiones que convierten lo leído en algo poco creíble, por más que pudiera ser real.
Y esto no es una crítica devastadora. Ni pretende serlo. El libro tiene un lenguaje elegante y rítmico. Rico y fluido. La estructura esta trabajada, quizás demasiado o al menos puede dar sensación de muy mecánica, demasiado engranaje, lo que le resta frescura. Los personajes son creíbles y están bien construidos. El lenguaje tiene musicalidad y valor literario. La historia es interesante. Es una novela por encima de cualquier bestseller de esos que abarrotan las librerías. Y eso no es poco.

Si en estas líneas destaco la crítica es porque creo que podría haber ofrecido más, o eso me parece a mí. No obstante, presiento que Llach aportará mejores novelas a la literatura si continúa dedicado a ello. Y nadie se alegrará más de que así sea.

Por lo demás, mezcla dos sectores ampliamente derrotados en la guerra, unidos en un solo grupo: libertarios y homosexuales. Si pensamos en los grandes derrotados de la Guerra Civil española política, civil y socialmente, probablemente junto a las mujeres, son sin duda estos: Anarquistas y gays.

Respecto al movimiento libertario, la presencia en la novela es difusa, pero permanente. Están ahí, en el librero del barrio, en la casa de Germinal donde acude García Oliver y otros destacados militantes confederales a reunirse con su padre, entre los estibadores del puerto, en los milicianos que escoltan autobuses a Francia. Narrando sus aciertos y sin ocultar sus errores, pero con un cierto sentido de cosa finiquitada: “No seré yo quien responsabilice ahora a los míos, a los libertarios, de todo lo que ocurrió. Durante más de sesenta años han convertido al movimiento anarquista en un grandioso vertedero en el cual todos, todos los actores de aquel tiempo, han lanzado y escondido su propia basura. ¿Y ahora tengo que venir yo para volcar en el mis remordimientos? No, no lo haré".

En cuanto a la homosexualidad se presenta una forma natural de descubrirla y vivirla y también la maldad que puede provocar en quien es incapaz de aceptarse tal cual uno es. En ese sentido la descripción de ambiente y crudeza en el capitulo final lo convierten en uno de los mejores del libro.

Pese a lo que pueda parecer me ha gustado y la recomiendo. Pero de las personas admiradas siempre se espera más… Llegará sin duda.

jueves, agosto 04, 2011

Suave es la noche


¿Qué es lo que puede llevar a un personaje admirable al más absoluto fracaso? Quizás nadie podría escribirlo también como Francis Scott Fitzgerald en Suave es la noche. No sólo por la indudable capacidad literaria del autor, sino porque en parte la historia de Dick Diver, es también la historia del propio Fitzgerald. Y si Diver no muere en la novela, simplemente se le pierde el rastro, quizás porque ni el propio autor era capaz de imaginar lo cerca que estaba su propio fín y lo dramático del mismo.

Hoy después de tantos años no tiene mayor sentido especular cuanto de Fitzgerald se ocultaba tras Dick Diver, porque parece bastante claro que es bastante, pero si que merece la pena destacar la calidad de una novela como pocas se escriben hoy. Una trama mínima, pero atrayente. Una estructura sorprendente y mucho más elaborada que la mayoría de las novelas que se escriben 90 años después. Y por último una calidad literaria fuera de toda duda y que hace disfrutar del placer de leer a cada linea que vamos superando. Un dominio del lenguaje, del ritmo, de la musicalidad fuera de toda duda. Una trabajo documentado, que lo mismo nos traslada de Francia a Suiza o a Italia, siguiendo los pasos de Dick Diver.... un hombre que lo pude haber sido todo y al que su personalidad honesta probablemente le convirtio en nada.

Y después de las 500 páginas de Suave es la noche, siempre nos quedará la duda de saber que ha sido de Diver. ¿Será más feliz de lo que lo fue en Europa? Siempre nos quedará la duda.

sábado, mayo 07, 2011

Una de crimen organizado

La mafia ha entregado a la literatura, al cine y a la televisión historias impagables. Desde El Padrino de Mario Puzo y su adaptación al cine por Coppola con sus consiguientes secuelas. Las películas de Scorsese. Los Soprano. Horas y horas de historias de una peculiar forma de delinquir que trata de unir lo más abyecto del crimen con los valores de una fraternidad de caballeros.

Los americanos que son muy suyos han hecho centro de este espectáculo a las familias instaladas en los USA que importaron contradictorios valores, sorprendentes ritos y sangrientas costumbres de Italia. No sabemos que pensará la camorra, cosa nostra y otras variedades del crimen mafioso italiano de esta perdida de un sector de su negocio, pero las cosas son como son y también en esto los americanos se han llevado el gato al agua.

El invierno de Frankie Machine de Don Winslow no es más que un best seller que aspira desde su primera página a convertirse en un guión cinematográfico. No tiene que ver con la literatura. Esto se ve en su ritmo frenético, en sus capítulos brevísimos, en la estructura temporal de la narración; pero aún así no deja de tener una serie de aciertos que hacen agradable su lectura.

Un killer retirado y con principios, una familia venida a menos, una ciudad de segunda, etc. Son datos menores. Habituales en otras productos del género. Pero a ellos habría que sumar la conjunción de política y mafia hasta un punto en el que no es la mafia quien contamina a la política, si no la política quien contamina a la mafia (a los mafiosos los han corrompido los políticos) y algún acierto al plantear el predesenlace que no desvelaré.

Si el autor hubiera dedicado algún esfuerzo mayor a trabajar la trama, a las descripciones, a construir los personajes… suponiendo que sea capaz, claro; y si hubiera dejado que la novela acabara como merece, es decir bien, osea mal; y no convirtiera el final en un absurdo cuento de hadas… El invierno de Frankie Machine no estaría nada mal.

Así, no deja de ser un producto entretenido en el que un viejo mafioso al que de repente todos quieren liquidar repasa su vida delictiva para lograr comprender quien o quienes quieren acabar con su vida. Si te gusta la mafia de ficción, la disfrutarás seguro.


martes, abril 05, 2011

Bukowski... ¿sólo obscenidad?


En literatura, todas las personas sabemos que tenemos deudas pendientes. Muchos no hemos sido capaces de terminar el Ulises de Joyce, y pensamos que tendremos tiempo (y ganas de hacerlo) cuando nos jubilemos (allá por los 75 años al ritmo que va el recorte de derechos sociales). Pero en mi caso, no se trata sólo de Joyce, claro está. Mis déficits son muchos… Desde hace años, décadas incluso, he oido hablar a mi alrededor de que no se puede vivir sin leer a Bukowski, algunos incluso me lo decían personalmente.

Lo cierto es que tenía ganas, pero por una razón o por otra, no encontraba el momento de cederle mi tiempo al padre del realismo sucio americano. Hasta que alguien decidió que la cosa no podía seguir así y me regaló “La maquina de follar”, una recopilación de cuentos breves del autor editada por Anagrama.

Y bien, ¿cual ha sido el resultado? Pues lamento decirlo, pero decepción absoluta. No he encontrado nada sugerente entre sus páginas. Miento, sí que una o dos frases de calado ,del tipo “un hombre tiene que luchar tanto por la vida, que ni tiempo tiene de vivirla”, pero poco más. Desde luego no he visto esos grandes destellos de literatura que los secuaces de Bukowski parecen advertir en cada página que escribió. Sé que Bukoswski es un autor de culto y con una legión de seguidores. Pero yo no he visto más que a un perdedor, encantado de serlo, un borracho idem, cierta desconsideración por las mujeres y un maldito dispuesto a criticar y denunciar la impostura de cualquier otro que también trate de serlo.

Es cierto que quizás su lenguaje brusco, sexual, desenfadado y agresivo pueda llamar la atención de alguien, pero a mí me parece que Henry Miller ya lo hacía mucho mejor, con más estilo literario y sobre todo mayor carga crítica unos pocos años antes. Esto tampoco quiere decir nada, y nadie mejor que yo mismo sabe que no se puede criticar la obra de un autor por la lectura de un único libro. Sólo quiero consignar aquí que una especie de sexto sentido literario me mantuvo apartado de la obra de Bukowski durante años . Quien sabe, si lo hubiera leído con 20 años quizás yo también me habría convertido en otro panegirista de este adorable bebedor de cerveza, vino y todo lo que caía en sus manos desde el desayuno hasta la última hora de la más sucia noche de L.A.

martes, febrero 08, 2011

La vida ante sí


Voy a escribir hoy sobre un libro precioso. No es un descubrimiento puesto que ya en 1975 fue galardonado con el prestigioso Goncourt. Uno de los pocos premios de los que quizás podamos fiarnos, pues no cuenta con dotación económica. Y aún así he de confesar que yo no lo conocía. Hasta que hace unos meses una amiga decidió regalármelo en una edición de bolsillo.

Al principio lo miré con desconfianza, pero puesto que era un regalo no podía dejar de leerlo para al menos poder criticarlo con motivo. Todo lo contrario. Me encontré con una historia mínima, pero repleta de inteligencia, humanismo, crítica, sátira, filosofía, acidez, mordacidad, humor.. Creo que todos los adjetivos positivos que se pueden aplicar a una novela se pueden aplicar a esta sin temor a errar.

La vida ante si es un reflejo de la miseria escrita desde la miseria misma. Una historia de Belleville y de las personas que lo habitan. Los franceses llegados del exterior. La vida de una vieja judía exprostituta y reciclada en patrona de niños dejados a su cuidado por otras prostitutas. Y todo ello visto desde los ojos de un niño Mohamed, o Momo, sabio observador de la realidad que le rodea y del mundo mismo. Sus observaciones, reflexiones y pensamientos nos harán reir, pero también pensar; nos divertirán y nos entristecerán al mismo tiempo. Oscilando siempre entre la ocurrencia y la inteligencia nos encontramos a un pequeño libertario que narra una historia perfecta casi hasta el mismísimo final, que no está ni bien ni mal. Pero todos sabemos que lo más difícil es finalizar una historia y más si la historia es buena.

Interesante también el contexto. Escrita por el diplomático y director de cine Romain Gary bajo el seudónimo de Emile Ajar. Gary siempre negó en vida ser la persona que se escondía bajo dicho seudónimo. De un analista tan lúcido no es de extrañar que terminara suicidándose en diciembre de 1980. Sin duda le debemos una pequeña gran novela digna de ser leida.