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sábado, diciembre 03, 2016

Yo, Rene Tardi Vol. I, Tardi demostrando lo que vale

La verdad es que creo que no hay mucho más que añadir sobre Tardi como hacedor de comics. Cada una de sus obras gráficas es una pequeña joya visual y de contenido. En la forma y en el fondo. Directo, agrio, sin contemplaciones, certero… así suelen ser sus comics y este Yo, René Tardi prisionero de guerra en Stalag IIB no lo es menos.

Tardi ha recogido la trayectoria vital de su viejo para reflejar lo absurdo de la guerra en un comic sobresaliente. Y aunque ya hace un año que está disponible el segundo volumen en mis manos ha caído todavía ahora la primera parte.

He escrito absurdo para referirme a la guerra y realmente no sé si esa es la palabra, porque uno de los hallazgos de esta obra de Tardi es el contraponer las peripecias de su padre, con su propio parecer hasta el punto de autorretratarse como joven e integrarse en el comic para enfrentarse a su padre, a su parecer, a sus opiniones, a sus acciones. Jacques Tardi es antimilitarista, apátrida y en ocasiones difiere o se le hace difícil comprender las decisiones y actitudes de su padre, empujado a actuar sin duda por unas circunstancias muy distintas y también por otros valores, porque no decirlo.

Así vamos a repasar la presencia de la amenaza nazi, el alistamiento, la patética actuación del ejército francés ante la blitzkrieg nazi, el apresamiento, la conducción al campo de prisioneros, la lucha por la supervivencia, el sorprendente y variado mundo de los prisioneros, el comportamiento de los vigilantes nazis…

Una historia que absorbe a cada página, a cada viñeta incluso. Tan redonda que en ocasiones se hace necesario detenerse para reflexionar, retroceder para volver a disfrutar del texto de un bocadillo o el impacto de una viñeta. Un verdadero lujo de comic de esos que te deja sin aliento y aun así ruegas que no se acabe, que atrapa, y alimenta. Desde luego estoy deseando tener entre las manos.

P.S. Mientras escribo este post veo en internet que hace dos días falleció Mike Fitz, cantante de The Business víctima de un cáncer linfático. Algún disco de The Business me acompañó durante buena parte de mi juventud. Curiosamente es una banda a la que nunca vi en directo, pero temas como Product, Suburban Rebels o Spanish jails nunca se borrarán de mi memoria. Que la tierra le sea leve.

miércoles, marzo 30, 2016

"Portugal", de Cyril Pedrosa, belleza dibujada

Cyril Pedrosa ha acumulado premios con su Portugal. Y aunque es ya un comic muy conocido y que tiene unos añitos, no me puedo resistir a escribir unas pocas líneas sobre el mismo.

Desde luego es un buen cómic. Con un estilo muy particular, bello sin ser especialmente detallista. Aunque especialmente relevante me ha parecido la utilización que Pedrosa hace del color y la estructuración del contenido, abierta y peculiar.

La apatía de un dibujante de comic, a punto de perder su creatividad, su pareja y casi que su interés por la vida, retorna poco a poco tras un viaje puntual a Portugal que le empujará a sumergirse en las peculiaridades de su familia. Su familia actual y la generación anterior, la de sus ancestros que llegaron, como tantos otros, desde Portugal para trabajar en Francia.

En realidad el comic deja muy abiertas tanto las relaciones actuales y sus peculiaridades como el misterio originario de la saga familiar. Incluso cabe preguntarse si existe misterio o no. Aunque una última conversación del protagonista abre una puerta a una nueva incógnita.

Como decíamos un álbum bellamente ilustrado, bellamente coloreado y que denota un profundo amor por Portugal. Pero un amor que se expresa delicadamente, simplemente con un bello recurso como es el de las conversaciones aleatorias captadas en cada calle de o de la aldea, las relaciones esporádicas con la gente y la familia. Esa saudade portuguesa que se refleja en algunas escenas y esa musicalidad de su idioma y la cercanía de su gente.
Lisboa

Un comic parta disfrutar en la forma, quizás un poco menos en el fondo. ¿Pero no se trata acaso de imagen?

lunes, enero 11, 2016

Corto Maltés "Bajo el sol de medianoche", el regreso de un compañero

Creo que todos tenemos un puñado de personajes míticos en el mundo del comic. Para mí, uno de los más admirados es Corto Maltés.

Tras el fallecimiento de Hugo Pratt hace ya más de 20 años, nuestro romanticismo aventurero se había quedado huérfano. Pero los últimos meses del pasado 2015 nos trajeron un regalo: el regreso de Corto de la mano de Juan Díaz Canales y Rubén Pellejero.

Como no puede ser de otra manera, este tipo de noticias hay que recibirlas con cierta prevención. Contenida, porque es pretencioso el cerrarse al posible regreso porque el creador original ya no esté entre nosotros. Pero tampoco poner la mano en el fuego hasta que hubiéramos podido posar los ojos sobre el resultado. En primer lugar, el beneficio de la duda y una vez ojeado y leída la novela grafica, reposadas las emociones, emitir un veredicto.

Pues bien, personalmente considero que el Corto ha regresado de manera más que digna. Desde luego, gráficamente, sospecho que habrá que ser un gran conocedor de la obra de Pratt para encontrar taras en el trabajo de Rubén Pellejero. Estéticamente, este Corto está a la altura del de Pratt y eso ya es un punto muy serio a su favor; porque buena parte de la magia del Corto primigenio estaba en la elegancia que Pratt supo transmitirle desde sus primeras aventuras. La paginación, la estructura gráfica, los perfiles y poses de Corto son más que reconocibles. Sin duda se trata de ese Corto Maltés al que todos quisiéramos parecernos o al menos haber tenido la suerte de haber conocido.

Norma ha presentado dos ediciones. Una en color y otra en blanco y negro. La copia que yo he leido ha sido la coloreada, pero espero poder echarle pronto un vistazo a la publicada en blanco y negro.

Y en cuento al guión, desde luego el texto de Juan Díaz Canales es más que solvente. Quizás hasta hay en este álbum demasiadas tramas que se ven limitadas en un posible desarrollo más profundo, por el afán de estar a la altura del mítico personaje. Vamos a encontrar a personajes conocidos como Rasputín, Ras, y a algunos personajes reales que ya desfilaron por otras aventuras de Corto Maltés como la presencia omitida de Jack London.

Aparecen otros personajes reales que el/la lectora disfrutará conociendo, como Waka Yamada o Matthew Henson y verdaderos logros imaginarios como ese líder esquimal convertido en un Robespierre trasterrado.

Por supuesto abunda, quizás en exceso, esa cadencia libertaria de Corto Maltés que marca sus reflexiones, sentencias, actitudes, valores y actuaciones. Digo en exceso, porque pudiera ser que los autores hayan creido necesario dejarlo bien claro, restándole así un ápice de autenticidad.

Pero desde luego el Corto Maltés con el que nos vamos a encontrar es el mismo viejo conocido de siempre. Ese compañero del que hace tiempo que no sabíamos nada, pero que ahora ha regresado. Esperemos que para mucho tiempo.

viernes, agosto 22, 2014

El grito del pueblo. ¡Viva la Comuna!

La Comuna de París es todo un fenómeno emocional en la progresiva lucha del ser humano por alcanzar su libertad. Entre los diversos ejercicios de acercamiento a este acontecimiento histórico, para mí el producto más acabado y detallista es este Grito del Pueblo, que dibujó el gran Tardi sobre el guión y la novela de Jean Vautrin.

Publicado originalmente en 4 partes y recopilado después en un volumen único bajo el título de El grito del pueblo (Norma, 2011) este álbum tiene a mi entender todo lo que se le puede pedir a un comic que se atreve a acercarse a un proceso histórico de esta magnitud. Un guión excelente, como excelentes son también las ilustraciones de Tardi. Un rigor histórico comprobado, desde la defensa de los cañones de la milicia, pasando por el derribo de la columna Vendome, hasta los últimos combates en el cementerio de Pere Lachaise. Un detallismo en la desarrollo de los acontecimientos que apabulla. Una historia coral que es la del propio proceso de la Comuna combinada con una intriga paralela de la que se vale para llevarnos en volandas de uno a otro punto de la asediada ciudad de París.

El grito del pueblo no oculta ni los errores de la Comuna, ni sus posibles excesos; pero constituye un retrato fidedigno de aquel romántico intento revolucionario que se atrevió a renunciar a la guerra como elemento de resolución de conflictos entre los seres humanos y que paradójicamente fue ahogado a sangre y fuego por los versallistas con Thiers a la cabeza de un grupo de prohombres de estado que no fueron capaces de hacer frente a las tropas del Káiser pero si de enseñarse cobardemente con su propio pueblo.

En definitiva, esta es la historia de uno de esos momentos en los que un grupo de personas decide convertirse en sujeto colectivo para tratar de alcanzar un modo de vida más humano y justo y por el que vemos pasar a intelectuales comprometidos, burgueses re-evolucionados, grupos de anarquistas con la profesora Louise Michel a la cabeza, rateros que por un momento consideran que es más importante su deber para con la sociedad que sus intereses personales y por supuesto espías, individuos que se arrodillan ante el poder, personas que ni en el más extremo proceso de enajenación mental se atreverían a anteponer los intereses de las persona a su servil compromiso con los poderes fácticos.

La Comuna fue un breve proceso si lo contabilizamos temporalmente, pero todavía hoy es un ejercicio de autodeterminación personal y colectiva que sigue conmoviendo a las personas y si lo hace es gracias a ejercicios como el de los libertarios Tardi y Vautrin, quienes han plasmado negro sobre blanco, en viñetas repletas de detalle y emoción, el caudal social y humano de aquel movimiento revolucionario.


CODA. Esta reseña esta escrita en homenaje a Antonio Martín Bellido que falleció esta misma semana de Agosto en su domicilio de París, a quien tuve la suerte de conocer y de disfrutar de su inteligencia, su sensibilidad, su sentido del humor, su solidaridad y compañerismo y que era un gran admirador de La Comuna. ¡Qué la tierra te sea leve!

martes, septiembre 24, 2013

Honor entre punks, un comic de punk victoriano

Imaginemos un Londres todavía victoriano a finales del S. XX. Por sus cielos continúan surcando zeppelines, porque el progreso técnico e industrial ha sido más lento de lo esperado. La IGM no fue tan mundial y la IIGM ni siquiera llego a existir.

Imaginemos que en los suburbios de ese Londres abundan las bandas de punks. Imaginemos que entre esos punks habita una joven que es una emula de Sherlock Holmes. Expedientada en el CID por consumo de cocaína, ahora se dedica a investigar los crímenes que se producen en Baker Street, donde viven la mayoría de sus colegas punks, y a mediar entre las diversas bandas de punks. Por si fuera poco, esta joven investigadora es anarquista y lesbiana, o al menos lo parece.

Para acrecentar el homenaje al Sherlock Holmes de Conan Doyle, la narradora es una joven estudiante de medicina llegada de EE.UU. con el objetivo de acabar su carrera en Gran Bretaña y que pronto se ve empujada a acompañar y ayudar a Sharon en sus peligrosas investigaciones.

Todas estas hipótesis se plantean en el interesante comic de Guy Davis y Gary Reed “Honor entre punks”, editado en un ya lejano 2004 por Norma. Este volumen recoge dos aventuras completas de nuestra heroína Sharon: Honor entre punks e Hijos de la noche. Su título original era Baker Street, hasta que al editar esta recopilación se le dio el título de Honor entre punks. Un primer consejo: que la poco agraciada portada no te eche para atrás.
Crimen y misterio contracultural en un Londres que nunca existió. Las referencias al universo Holmes no son las únicas. También veremos aparecer un nuevo Jack el destripador. Viñetas en blanco y negro, pero con un dibujo bastante realista y comprensible. Lo cierto es que en las correrías de estos punks por el club Baskerville no hay espacio para la ñoñería. Lo mismo se mezclan ladrones de arte, que punks feministas radicales dispuestas a pararle los pies a cualquier hombre que se sobrepase con una chica.
 
Para el debate quedaría una triple interpretación del anarquismo que sólo se intuye en el comic. Desde el anarquismo punk del No future, al más cooperativo y serio que podría encarnar Sharon, (ojo una expolicía de investigación criminal); pasando por lo que posteriormente formaría todo un movimiento en si mismo como es el anarcopunk.

La historia planteada por Davis y Reed está trabajada y atrapa al lector. Atención a la forma de numerar las páginas. Recomendable 100%.

Como anécdota en todas las viñetas de este grueso volumen repletas de punks, unicamente he reconocido el nombre de una banda de punk real: The Four Skins