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sábado, enero 20, 2024

Mierda de Ciudad, estupendo acercamiento teatral al panorama juvenil de la Euskadi de los 80

Antes de nada... Libre y Salvaje, cabalga de nuevo.

Tras un largo periodo dedicado a otras tareas, regresamos para dejar constancia de algunas novedades relacionadas con el pensamiento, la literatura, el teatro, la música, el cine y lo que surja... Siempre alejado del circuito más comercial y con una perspectiva librepensadora y libertaria.

Un retorno pausado, pero, esperamos, que sostenido en el tiempo.

La primera entrada la vamos a dedicar a Mierda de ciudad, una excelente aproximación al panorama contracultural y activista de la Euskadi de los 80. En sus notas sobre la obra se habla explícitamente de Rock Radical Vasco, pero ya en el desarrollo de la misma se deja entrever que la misma era una etiqueta que no satisfacía a muchos y muchas de quienes explícitamente la representaban.


Las supuestas conversaciones telefónicas fallidas de la autora con Fermín Muguruza son una excelente forma de representar la divergencia que sobre el termino se suscitaron ya en el mismo momento que surgió la citada etiqueta. 

Contrastan las mismas con el título de la obra, Mierda de ciudad, un ripio que efectivamente Kortatu convirtieron en mantra de una época. Por lo demás, considero que en el ánimo de la compañía pesa mucho más la influencia de unos Eskorbuto que sobrevuelan constantemente la representación y cuyos textos dan titulo a los diferentes actos de la obra.

Por lo demás, todos los elementos de Mierda de ciudad son excelentes. La visión teórica desde la que se reconstruyen los hechos, la apuesta visual e incluso audiovisual de la misma, las interpretaciones de todo el elenco, el vértigo con el que se desarrollan unos años de infarto, los hitos históricos del momento, las contradicciones políticas y vitales, las transiciones con las que se pasa de unos momentos escénicos a otros, sin aparente contradicción, ni salto; el hilo argumental que permite recrear el paso del tiempo. 

La apuesta artística de Olatz Gorrotxategi tiene sin duda una visión ideológica que celebramos y una peculiar forma de representar y trabajar apoyada en figuritas que ya nos sorprendió cuando hace unos años pudimos disfrutar de su obra 43º13'44''N. Otra extraordinaria obra centrada en la recuperación de la Memoria Histórica. 

El punk, la militancia desinteresada, la efervescencia cultural, las ganas de cambiar el mundo, la extraordinaria eclosión de una oportunidad para trabajar libremente y dar rienda suelta a todos los impulsos, los sueños, las imaginaciones...  La salida de una pesadilla que se acababa y que parecía ofrecer un mundo de oportunidades se dan cita en Mierda de ciudad... Pero lamentablemente, el momento también tenía su vuelta: la heroína, la represión policial, la ceguera e incompetencia de las autoridades políticas, la crisis económica, la violencia ciega, el politiqueo, el paso del tiempo... La cara A y la B se dan cita sobre el escenario en una obra de la que además de todo lo bueno que se pueda decir; quizás lo mejor es que invita a salir del recinto deseando volver a ser joven...

Mierda de ciudad!!! Un acierto, sin duda.

sábado, febrero 13, 2016

Anni B Sweet, como un sueño

Hay sueños de todo tipo. De esos que acongojan y de los que tratamos de huir. Pesadillas que nos estremecen. Sueños divertidos y sueño eróticos. Pero al menos en mi caso, la mayoría de los sueños me cuesta recordarlos pasados tan solo 5 minutos después de haberme despertado.

Esto es un poco lo que me ocurrió tras el concierto de ayer de Anni B Sweet. Y es curioso, porque el concierto fue mucho más que correcto. Anni B Sweet tiene canciones cuanto menos honestas y una voz portentosa. Estuvo acompañada por una banda solvente, con un batería notable y un guitarrista excelente. De esos que da gusto escuchar. El sonido fue perfecto y la conjunción entre los miembros de la banda y Anni B. Sweet, de una perfección propia de la mecánica de precisión. Puede que hasta demasiado perfecta. Eso sí, algo que yo valoro especialmente, como es la actitud, brilló por su ausencia.

Algún día, alguien debiera de estudiar el porqué personas que cantan e interpretan con calidad constatable, se desintegran sobre sí mismas cuando simplemente tienen que hablar ante el mismo público para el que están interpretando sus composiciones. Esto no es una crítica, es probable que las personalidades sean así. La naturaleza prima con unas cualidades a quienes arrebata otras.

Seguramente esto no es más que otra prueba de la autenticidad de Anni B Sweet, pero desde luego surgía un anticlímax en cada pausa que se ejecutaba en el set del concierto. Sería conveniente que perdiera contención, abandonara cierta modosidad y ganara en naturalidad. Si mostrara un poco más de furia, sus conciertos alcanzarían otro nivel.

Alguien dirá que hacerlo la convertiría en otra intérprete, porque perdería ese sweet de su nombre. Pero su música tiene garra y la banda que la acompaña disfrutaría mucho más dando rienda suelta al ímpetu que sin duda esconde, porque se percibe que capacidad le sobra para hacerlo.

Como no podía ser de otra manera el concierto giró en torno a los temas de su último álbum Chasing Illusions, y el concierto alcanzó su cenit al interpretar Doctor, también se me abrieron los ojos en algún momento puntual en el que Anni se desata y su voz me recuerda vagamente a… Pat Benatar.

Pero el resto transcurrió como un sueño agradable, pero con escaso poso. No tengo dudas de que los incondicionales de Anni disfrutaron en el concierto de ayer, porque yo mismo me pregunto cómo es posible que un concierto milimetrado, con sonido excelente, temas competentes y una excelente voz me dejara pelín decepcionado. Quizás porque esperaba más…

Y es que lo siento, pero a mí ayer Anni B Sweet me dejo frio.

sábado, abril 25, 2015

Chano Domínguez y Niño Josele, belleza pura

En ocasiones la belleza se instala en pequeños reductos. En propuestas simples. Es increíble percibir en la corta distancia lo mucho que pueden transmitir una guitarra y un piano cuando se ejecutan con pasión, técnica y buen gusto.

Ayer tuvimos la oportunidad de disfrutar de todas esas sensaciones en el concierto que Chano Domínguez y Niño Josele ofrecieron en el Ermua Antzokia. Dudo, en ocasiones como esta, si es mejor acudir a un concierto de este tipo con la mente en blanco, es decir sin conocer nada del repertorio, como ayer fue mi caso; o si aquellos que ya conocen el fondo musical disfrutarán más con cada detalle o sorprendiéndose con las variaciones e improvisaciones que los dos músicos deberán ejecutar sin duda a lo largo del concierto. Lo cierto es que la intensidad de los aplausos por parte del público denotaban que tanto un sector como el otro disfruto de la actuación de los dos maestros.

Comenzó sin embargo el concierto con uno de los pocos temas que había escuchado, Django, dedicado al padre de jazz manouche Django Reinhardt, y las primeras sensaciones no fueron demasiado buenas. Ni el sonido era equilibrado, la guitarra se lamentaba en algunos pasajes e incluso el tono de guitarra y piano no parecía el mismo. Pero afortunadamente fue un espejismo. A partir de la segunda pieza, todo comenzó a encajar como debía y para la tercera el sonido y la ejecución alcanzaron una altura que ya no se vino abajo en ningún momento.

Con una puesta en escena sobria, quisiera destacar entre otras muchas cosas la capacidad de la música interpretada por Chano y Josele para atrapar la mente del espectador, envolverla y arrastrarlo a un nivel de evasión al que solo la verdadera música y la belleza pueden llevarte en ocasiones muy determinadas.

El Niño Josele apabulló con su dominio de las 6 cuerdas. Lo mismo cuando tiraba de técnica para hacer volar sus dedos por el mástil a velocidad vertiginosa, sin que la guitarra se resintiera; que cuando puntualmente tiraba de ritmo para dejar caer unos golpes más flamencos o incluso de bulería. Chano Domínguez nos dejo ver porque es uno de los pianistas de jazz flamenco o latín jazz más reconocidos del país. Variaciones sorprendentes, intensidad, nada se echó en falta.

Por lo demás una pareja compenetrada, sincronizada y a la que tenemos que agradecer 75 u 80 minutos de puro gozo y pura belleza. Chano Domínguez explicó que su último trabajo conjunto nació de la propuesta de Fernando Trueba, a quien definió como más melómano que cinéfilo de adaptar una serie de temas. Nuestro agradecimiento para Trueba pues por ser el catalizador de esta verdadera joya musical.

sábado, febrero 15, 2014

Amancio Prada canta por tres libertarios

Amancio Prada es un intérprete consolidado que no tiene nada que demostrar a estas alturas de su vida artística. Pero personalmente tenía ganas de ver este espectáculo que él mismo ha titulado como “Tres libertarios” y en el que Prada interpreta canciones de tres artistas de pro: Chicho Sánchez Ferlosio, Agustín García Calvo y Léo Ferré.

En realidad no es ninguna sorpresa puesto que los dos primeros ya fueron presencia habitual y compañeros de correrías a lo largo de la dilatada trayectoria del cantautor del Bierzo. Y por lo mismo tampoco debiera de sorprender que el tercer pilar del concierto fuera Léo Ferré, a quien por otra parte Prada ya había dedicado un disco.

En cualquier caso, como he citado anteriormente, tenía ganas de saber cómo resolvería Amancio Prada esta apuesta artística y lo cierto es que fue una delicia poder disfrutar del concierto. Se presento Amancio Prada en las tablas del Antzoki de Ermua sólo. Acompañado de su guitarra, vestido de negro y con su melena blanca. Lo que ya le emparentaba estéticamente con Léo Ferré.

Y demostró Amancio Prada que está a la altura de la apuesta artística. El concierto se basaba en las composiciones de tres creadores muy claramente posicionados ideológicamente y Amancio Prada no ocultó ese hecho. Se habló explícitamente de la Comuna Antinacionalista de Zamora, rememorando las aventuras ideológicas de Agustín García Calvo (qué pensaría buena parte del respetable que asistió al concierto si supieran de las osadías ideológicas de Agustín que tituló algunos de sus ensayos con títulos tan provocadores como Contra la paz o Contra la democracia). Se citó a Durruti, a Puig Antich. Se hablo de libertad, de libre pensamiento, de utopía y sobre todo se recordaron las aventuras, desventuras y anécdotas de sus correrías junto a Chicho Sánchez Ferlosio y sus canciones siempre sencillas, pero de profundo poso libertario. Y se escuchó las reflexiones personalísimas y osadas de Agustín García Calvo en temas como La cara del que sabe.

Pero la actuación no fue un mitin, como no podía ser de otra manera. Fue un concierto brillante, de esos que se disfrutan en su totalidad y emocionan especialmente por momentos, como cuando entonó Tú, cuya mano. Una canción preciosa que conmueve las emociones y el cerebro de quienes tuvimos la oportunidad de disfrutarla. Amancio demostró estar en plenas facultades. Con una hermosa voz y una capacidad para tocar la guitarra más que solvente. El sólo con su voz delicada y potente a un tiempo, una sobria puesta en escena y una iluminación intimista nos mantuvo durante un buen puñado de minutos disfrutando de las anécdotas que narró y de las canciones que tan bellamente interpretó.

La mayor parte del concierto se baso en las composiciones de Chicho, como Hoy no me levanto yo, o Pena de muerte y de los poemas de Agustín García Calvo con temas como Libre te quiero. Léo Ferré estuvo presente en tan solo dos temas, pero bastaron para recordar la calidad del imprescindible compositor ácrata francés. Y por si fuera poco de rondón también se coló algún recuerdo para otro grande de la composición libertaria francesa como Georges Brassens. Tratándose de un concierto de Amancio Prada no podían faltar a la cita Rosalía de Castro, con una bellísima interpretación del Adiós ríos, adiós fontes; y tampoco Federico García Lorca.

En definitiva un concierto especialísimo en el que no estuvieron la Historia de tres amigos de Chicho Sánchez Ferlosio. Ni Los anarquistas de Léo Ferré; pero que durante toda su duración estuvo mecido por el espíritu libertario de sus compositores y la capacidad interpretativa de un gran músico. Un concierto inolvidable para el numeroso público que tuvimos la suerte de disfrutarlo.

domingo, enero 27, 2013

Corizonas, rozando la excelencia

Hace unos años escribí una entrada en este mismo blog reseñando un concierto de Los Coronas y Arizona Baby al comienzo de su gira Dos bandas y un destino. Yo que ya había visto a Los Coronas alguna vez y tenía altas expectativas de lo que podía ofrecer Arizona Baby escribí que había sido una gran experiencia. No sabía entonces, quizás ni ellos mismos lo preveían que de esa colaboración iba a surgir una empatía tan grande que llevara a la fusión temporal de ambas bandas para formar Corizonas y que incluso dejaría resultados tan óptimos con The news today. Un disco más que solvente.

El caso es que ahora en lo que parecen ser los últimos coletazos de la gira surgida tras la publicación de este disco se presentaba una nueva ocasión para disfrutar de Corizonas en directo. He de reconocer que yo soy mucho más fan de Sex Museum que de Los Coronas. Pero ver a Corizonas en directo es un autentico lujazo. Da igual que, como en esta ocasión, el recinto fuera un teatro lo que obligaba en principio a estar sentado, a no poder beber, etc. Fue otro modo de disfrutarlo quizás más tranquilo, pero con una acústica perfecta, una gran pantalla sobre la que se proyectaban los audiovisuales compuestos para cada tema.... En definitiva una delicia.

De una profesionalidad asombrosa todos y cada uno de los componentes, grandes intérpretes, con un buen gusto particular para exprimir al máximo cada instrumento.... De verdad que hay poco que se pueda añadir. Sólo por disfrutar de esa forma de tocar el bajo y la batería, vale la pena acercarse. El resto de componentes por supuesto no se quedan atrás.

Corizonas divierten y lo que es más importante se divierte ellos. Y es por eso son capaces de transmitir esa complicidad al espectador, de una forma que muy pocas bandas pueden realizar. Lo digo claramente. Corizonas son uno de los mejores directos que se pueden ver en el Estado. La calidad de su disco es suficiente; pero no un gran disco. Donde Corizonas marcan la diferencia es en el directo. Ahí, sobre las tablas, creo que son muy pocas las bandas que se les pueden acercar siquiera... Habrá grupos que nos gusten más, pero hay que rendirse a la evidencia. Su directo es único.

En mi época de universitario tenía un profesor que explicaba que nunca ponía 10 en un examen porque decía que todo era mejorable. En el caso de Corizonas es lo mismo. En el titular digo que rozaron la excelencia, porque sería injusto, especialmente para ellos, aseverar que ya lo han hecho. Son unos auténticos profesionales, músicos de primera, soberbios intérpretes y creo que ellos mismos estarían de acuerdo conmigo en que son los primeros interesados en tratar de dar una vuelta más a la tuerca para exprimir su propio potencial.

En un pequeño pueblo de provincias, un viernes lluvioso de enero, recién llegados de Australia una gran parte de los componentes, con el público sentado en sus butacas, Corizonas podrían haber ofrecido lo justo, cumplir el expediente, plegar velas y marcharse. Y sin embargo lo que vimos fue un conciertazo de esos que quedan impresos en la retina de quienes nos acercamos al Ermua Antzokia. Las sonrisas en la boca del respetable cuando abandonamos el recinto lo dejaban bien claro.

Por el camino todos los temas del disco, sus peculiares versiones de Black Sabbath, Neil Young, Pink Floyd, un tema en italiano que sólo se lo había escuchado tocar a The Lords of the New Church, en inglés obviamente; un final apoteósico con una versión funky-discotequera del Danger, High Voltage. Unas dos horas de concierto. Una gran experiencia. Lo dicho, excelentes Corizonas...

domingo, diciembre 30, 2012

Leiva, insípido concierto

En ocasiones aprovecho las circunstancias y me acerco a escuchar cosas de las que no tengo ni la más mínima idea. Es obvio que conozco algunas canciones de Pereza y puede que incluso conozca inconscientemente alguna canción de Leiva; pero para mal o para bien, no he tenido la oportunidad de prestarle más atención que la que se presta a la música recibida através de la radioformula vía transistor doméstico,

No quiere decir esto que sea bueno o malo. Es una manera enrevesada de justificar porque el pasado viernes día 28 de diciembre me acerqué a ver a Leiva en el Ermua Antzokia con muy pocas referencias sobre su obra. Digamos que se puso a tiro y no parecía mal plan. 

Es curiosa las vueltas que le puede dar uno a la cabeza y las casualidades que tiene el día a día. Ese mismo viernes leía algunos textos sobre Eskorbuto y Iosu Expósito, y poco después una pequeña reseña sobre José Expósito Leiva, quien fuera secretario de la CNT en la clandestinidad durante los primeros años de la dictadura franquista, para después partir al exilio mexicano e integrarse en el Gobierno en el exilio del Dr. Giral como Ministro de Agricultura. Cuando a la noche se presentó la posibilidad de ir a escuchar a Leiva me pareció que era una forma curiosa de cerrar un círculo que unía mediante dos apellidos a tres personas. 

Pero vamos al lio, el concierto acústico con Leiva a la guitarra electroacústica y dos acompañantes: una guitarra eléctrica y un teclado no fue un mal concierto. Leiva tiene buena voz, la modula y aprovecha con sabiduría. Seguramente tiene buenas melodías y algunas letras curiosas; pero personalmente no me transmitió nada. Claro que esto no significa mucho, pero tampoco diría yo que soy el más exigente de las personas. 

El concierto fue cayendo en un ritmo sostenido, pero bastante anodino. Siempre con la misma cadencia y si en algún momento trató de romper la monotonía, no me pareció que fuera con mucho acierto. Una versión de Sabina de El caso de la rubia platino, me pareció una rigurosa forma de empeorar una canción más que resultona. 

Y por lo demás poco más que añadir. Buen sonido. Cierto laconismo por parte del artista. Bastante público y bastante joven que si bien en ningún momento pareció entregado, tampoco puede decirse que se mostrara insatisfecho. No puedo quitarme de la cabeza que había bastante respetable a la expectativa de lo que pudiera pasar. Sin grandes pretensiones, pero relativamente expectante. Ni se fueron defraudados, ni nos llevamos grandes impresiones. 

Lo dicho, bastante insípido.

jueves, noviembre 03, 2011

Pina 3D, bello espectáculo


No conocía de nada a Pina Bausch. Ni tengo especiales conocimientos de danza. Ni clásica, ni contemporánea. Y aunque he estado en varias ocasiones en Alemania, no sabría colocar Wuppertal en un mapa. Tampoco en esta blog he escrito de cine, aunque lo frecuento a menudo. Y sin embargo, hoy he visto Pina 3D de Wim Wenders. Y me ha parecido un bello espectáculo de danza, una preciosa película de cine y un emotivo personaje a una coreógrafa que repito no conocía; pero que a través de este bello homenaje me resulta una artista cercana y sorprendente.

Pina 3 D mezcla la solidez y la sencillez de un sentido homenaje de las personas que forman la compañía de la fallecida Pina. Voces en off sobre el sentimiento y el valor profesional y artístico de lo que Pina les aportó y la calidad de su trabajo entremezclados con distintas coreografías individuales y colectivas bien sobre el escenario o en diversos escenarios de la ciudad. Sorprende la edad de quienes bailan, bastante elevada para lo que podría pensar un profano como yo, y los diversos orígenes étnicos de quienes hablan que lo hacen en su propia lengua aportando un signo de multiculturalidad que expresa el valor del arte por el arte.

Y junto a esa sencillez, también la solidez técnica de la tecnología 3D, en ocasiones especialmente brillante y que parece introducirnos en el centro de la vorágine del baile. Se demuestra así que las tres dimensiones no son sólo para la animación o el cine de acción, abriendo nuevas rutas para la técnica.

Si a ello le sumamos una extraordinaria banda sonora, tenemos una bella película visual e incluso sensorialmente.

Quienes hablan de Pina y bailan lo que Pina ideó parecen dejar traslucir la personalidad de una persona enamorada del arte, que sabía transmitir a su compañía no sus propios deseos si no la idea de que ellos mismos debían trabajar y desarrollar libremente el papel que debían representar e interpretar.

Todo esto y mucho más es Pina 3D, un espectáculo a la altura de lo que promete. Una película que conmueve.

sábado, marzo 26, 2011

Wyoming y los Insolventes, más que dignos


¿Qué esperas encontrar si vas a ver un concierto de un tipo como Wyoming? ¿Buenas canciones? ¿Humor? ¿Solvencia? ¿Inteligencia? ¿Buen ambiente? ¿Entretenimiento? Digamos que seguramente algo de todo eso. Pues entonces creo que no saldrás defraudado. Probablemente ninguno de todos esos argumentos se vean elevados a su más alta expresión en un concierto de Wyoming y los Insolventes, pero si que todos ellos se mezclan con un nivel más que digno en la peculiar coctelera que mezcla este cuarteto.

La agilidad mental de Wyoming y su peculiar ingenio. La solvencia musical más que notable de la banda que le acompaña. El buen ambiente de las versiones seleccionadas, desde Lou Reed hasta Bob Dylan, pasando por Chuck Berry o el mismísimo Frank Zappa. Curiosamente a mi entender el concierto se viene pelín abajo cuando opta por los temas que mejor parecen conectar con el público: Ronaldos, Rosendo, Siniestro

Que nadie espere un concierto de virtuosos de esos de los que hablar largo y tendido. No. Es un concierto de amigos para pasar un buen rato. Claro que quizás un teatro como en el caso de ayer no es el mejor lugar para disfrutarlo. Siempre se echa de menos poder agitarse un rato y tener una cerveza en la mano. Pero lo que tocaba ayer era estar sentado. Incluso así no dejo de ser una hora y 45 minutos más que animada.

Wyoming no es un virtuoso ni con la guitarra, ni cantando. Eso no hace falta que nadie lo descubra. Pero le pone ingenio y ganas. La calidad musical la aportan los Insolventes. Especialmente la guitarra. Una guitarra muy armónica, especialmente acertada en el uso del delay que consigue transportar a una audiencia deseosa de reir a disfrutar de algunas canciones interpretadas como siempre nos gusta oírlas, lo más parecidas posibles al original.

En definitiva un rato agradable para un viernes por la noche. Antes de que la recién llegada primavera nos premie con una climatología más callejera.