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jueves, enero 08, 2015

Nietzsche, un estimulante comic



Me ha parecido adecuado en un día terrible como el de hoy, en que 3 fanáticos han intentado inútilmente acabar con la libertad de expresión asesinando a 12 personas en la redacción de una revista satírica de París el dedicar unas líneas a una persona que dedicó lo mejor de su capacidad intelectual a combatir el daño que la idea de Dios, sobre todo de un Dios único, bajo cualquier apariencia o denominación, ha causado en el desarrollo de la sociedad humana.

Me refiero a Friedrich Nietzsche y para recordarlo creo que nada mejor que el extraordinario comic que idearon Michel Onfray y MaximilienLe Roy. Tanto Onfray como Le Roy son viejos conocidos en este blog. Dos libertarios de pro, cada uno en su campo, el pensamiento o la ilustración, que llevan años ofreciendo reflexión y creatividad.

Sobre Onfray poco hay que decir. Es uno de los filósofos más estimulantes de los últimos años. Y quizás el pensador libertario más interesante del momento. Aunque es cierto que en los últimos años han surgido algunos otros autores interesantes en esta órbita, a los que quizás pronto habrá que dedicar algunas líneas. 

Onfray es un profundo conocedor de la obra de Nietzsche y en su guión para este comic, se recoge el devenir del filósofo alemán tanto en lo personal como en lo ideológico. Es una buena biografía, sintética, como no podría ser de otro modo, pero que sintetiza buena parte de su acervo ideológico. Su admiración inicial por Schopenhauer y Wagner, de quién luego se apartaría. A su entender en Parsifal, el genial compositor (quien por cierto también atravesó una época libertaria e incluso de amistad como Bakunin) se habría arrodillado ante la cruz. Sus ideas fuerza, confusas pero potentes y estimulantes, de eterno retorno y voluntad de poder. Su anticristianismo, extensible a cualquier Dios que quisiera ser considerado como el único y verdadero. El superhombre que es capaz de aceptar su irracionalidad para poder ser feliz y único. El hedonismo como única salida. En definitiva un corpus ideológico que convirtió a este hombre de frágil salud, en un pensador extraordinario que todavía despierta admiración y porque no decirlo también pánico según cuál sea el espectro ideológico desde el que se le explore.


Y paralelo a esa oferta reflexiva, su triste vida, excelentemente reproducida y sugerida por las ilustraciones de Le Roy. La muerte de su padre cuando era un niño, la presión religiosa de su madre, su distanciamiento de su hermana seducida por las ideas de supremacía aria. Ideología que también trato de apropiarse del corpus ideológico de Nietzsche. Su fracaso como escritor y pensador en vida, su dificultad para empatizar con el sexo opuesto, su deriva hacia la locura. Todo ello aparece turbiamente representado en las viñetas de Le Roy, pero cristalinamente visibles para quien se embarque en la lectura de este gran comic.

En definitiva, la vida de uno de los grandes filósofos de la civilización occidental y principal crítico de esta misma civilización. Un Nietzsche cuyo patrimonio ideológico y cultural quedo para su desgracia bajo control de una hermana que trato de manipular sus escritos para acercarlo lo más posible a su triste ideología y enterró a su hermano bajo la sombra de la misma cruz que tanto criticó en vida. 

Un pensador libre, con peligrosas ideas e inquietudes, como reflexionar sobre qué grado de verdad puede soportar el hombre.

martes, julio 09, 2013

Thoreau, la vida sublime. El comic de un hombre libre

Henry David Thoreau tuvo una vida peculiar y sobre todo breve y aún así tuvo tiempo para marcar el
devenir de la sociedad futura al practicar y teorizar sobre un concepto que ha influido decisivamente en el desarrollo social: la desobediencia civil.

Este bonito comic dibujado por A. Dan y guionizado por Maximilien Le Roy traslada a las viñetas la peripecia vital e intelectual de Thoreau. Su amor por la vida natural, su desarrollo intelectual, su lucha contra la esclavitud, su frágil salud, su supuesta misoginia o al menos su retraimiento ante el sexo femenino. Con viñetas simples y claras, colores sobrios pero bellos y limitando la importancia del texto; es decir apostando por una narración muy visual, con largas secuencias de viñetas sin texto, los autores tienen la capacidad para acercarnos a los valores naturales y sociopolíticos de Thoreau.

Su apuesta por la capacidad del hombre para defender hasta el último extremo sus principios. La negación al Estado de capacidad para obligar al individuo a incumplirlos es un aporte decisivo en el desarrollo posterior de los movimientos civiles en todas las sociedades. Su amor por la naturaleza, que se reflejaría en Walden, no con el afán de poseerla, si no de respetarla el sentido más estricto y entenderse como una parte minúscula pero coordinada de ella misma. Todo eso aparece reflejado en este comic de manera sabia y sencilla, con naturalidad, sin tópicos ni artificios. Con la capacidad de síntesis y simplicidad que sólo un comic puede aportar.

En el prólogo escrito por Maximilien Le Roy, se reflexiona sobre si Thoreau fue o no uno de los primeros anarquistas. Escribe Maximilien que Emma Goldman lo considero el mayor de los anarquistas norteamericanos. Y que autores como Ragon (Diccionario de la anarquía) o Baillargeon (El orden menos el poder: historia y actualidad del anarquismo) así lo han considerado. Pero curiosamente es un teorico más conocido, Michel Onfray, quien lo califica no como anarquista, si no como libertario. Porque según el pensador francés el anarquista cree en los ideales progresistas del S. XIX y el libertario no se sacrifica por ningún ideal. Es un debate interesante aunque quizás demasiado preciso. De todos modos aquí queda reflejado y que cada cual lo ubique cómo considere preciso. Lo que es obvio es que las aportaciones de Thoreau son básicas en el devenir posterior de todo el movimiento antiautoritario.

A destacar también como prefació al comic una cita de mi admirado Stig Dagerman. El malogrado autor sueco reflexiona con su bello lenguaje de la siguiente manera: “Thoreau todavía tenía el bosque de Walden. Pero ¿dónde está ahora ese bosque en el que el ser humano pueda demostrar que es posible vivir en libertad, más allá de las formas estereotipadas impuestas por la sociedad? Me veo en la obligación de responder: en ningún sitio. Si quiero vivir, por ahora tendré que hacerlo dentro de esas formas. Así, el mundo es más fuerte que yo. Frente a su poder, no puedo oponer otra cosa que a mí mismo lo que, por otro lado, ya es algo considerable. Puesto que, mientras no me deje aplastar por su número, yo también poseo poder. Y mi poder es temible si puedo oponer la fuerza de mis palabras a la del mundo ya que aquel que construye cárceles se expresa peor que aquel que edifica la libertad…

Cierra el volumen una interesante entrevista con el profesor Michael Granger sobre la obra, la figura y la actualidad de Henry David Thoreau.

En definitiva un cómic delicado hecho para aprender, reflexionar y disfrutar. Altamente recomendable.